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Venezuela tembló… y eso nos movió

24 ago 2026

Venezuela tembló… y eso nos movió

El eco del doble sismo en nuestro país no sólo se escuchó en el mundo entero: internamente nos estremeció el corazón.

Por eso cada 24 de junio será desde ahora, más que una conmemoración patria, un recuerdo doloroso de cuando la vida nos puso de cabeza, tanto que nos costó pensar, actuar y esperar que dejara de doler -por más que el deber era confiar y continuar-.

Han sido días para concluir que la vida puede cambiar drásticamente en instantes y reafirmar la misión de quienes aspiramos a vivir en paz: las cosas pasan como tienen que pasar y nuestra responsabilidad es asumirlo con firmeza, admitiendo que somos vulnerables y que hacer frente a ello implica dejar de invalidar el sentir colectivo y buscar la forma de acompañar y construir (aunque en nuestro entorno únicamente existan ruinas).

Y… ¿Qué pasa cuando tiemblan nuestras vidas? ¿Cuando se mueven nuestras labores y relaciones? ¿Cuando palpitan nuestras emociones? Hay momentos en los que nuestro cerebro toma una fotografía de la “desafiada realidad” y comparándolo con memorias pasadas empezamos a somatizar un terremoto personal de tristeza, apatía y ansiedad. Es ahí donde nuestras redes de memoria deben convertirse en el socorrista principal y con valentía asumir que en tiempos difíciles aflora lo que llevamos en el corazón.

Por ello debemos quedarnos con lo bueno; reforzar empatía y solidaridad; vivir plenamente: amar, cuidar, valorar, agradecer y aprender; movernos con certeza y prudencia recordando que el bienestar es subjetivo y que un plan de contingencia somático y emocional es fundamental para hacer frente al desgaste que ocurre al exponernos naturalmente a sentir y sufrir.

Si al final cada cierto tiempo la tierra experimenta un temblor, cuyas vibraciones buscan alinear sus placas para drenar y volver a su pulso original, debemos asumir que como país no estábamos preparados en riesgo y consecuencias. Lo mismo ocurre en nosotros: convulsionamos para ordenar nuestro sentir, recuperar nuestra esencia y crear nuevas redes de memoria y acción que promuevan nuestra evolución… Entonces ¿estás listo para actuar frente a tus propios terremotos?

Basta de vivir sin medir el riesgo, como atendiendo un magnífico llamado publicitario de innovación, originalidad y exclusividad para visitar “el único edificio del mundo sin escaleras”.

Estoy absolutamente convencido de que aún en este trágico escenario es necesario aprender, crecer y sumar… Ahora más que siempre, estamos llamados a ser luz -primero en nosotros- y después encender a los demás.

Amarillo, Un Rayo de Bienestar

www.soyamarillo.com | @soyamarillo

Julio, 2026.

Publicado en la revista impresa EntreSocios (Edición 180)

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