Félix Calzadilla: «No es solo hacer una obra bonita»

Tuvimos la oportunidad de conversar con el artista plástico venezolano Félix Alejandro Calzadilla, licenciado en Artes Audiovisuales, Diseñador Gráfico y estudiante de Artes Plásticas Aplicadas al Muro en la Escuela de Arte La Palma en Madrid, quien nos contó el objetivo principal de su viaje a Maracaibo:
1. ¿Qué te trajo de vuelta a Maracaibo: este proyecto o algo más?
Regresé con un propósito muy claro: realizar la restauración consciente del mural de Maracaibo, un proyecto fundamental para la ciudad que ya tenía programado ejecutar. Aunque mantengo mi residencia y mi trabajo en España, viajo periódicamente a Venezuela para desarrollar proyectos con marcas y empresas que apuestan por el arte y la transformación de espacios. Más allá del trabajo, cada viaje es la oportunidad perfecta para reconectarme con mis raíces, habitar mi ciudad, crear desde mi taller y reencontrarme con mi obra en este contexto que tanto me inspira.

2. ¿Qué es lo que más te gusta de la ciudad?
Sin duda, la calidez de su gente. Desde el momento en que llego, siento una cercanía y un afecto únicos que no he encontrado en ninguna otra parte del mundo. Es justamente esa energía humana la que me inspira a crear y a seguir dejando huella en Maracaibo.
3. ¿Qué significa para ti imprimir tu sello en otro espacio del Zulia?
Significa una oportunidad para educar y dejar un mensaje. En Maracaibo estamos muy acostumbrados a que, cuando algo se deteriora, simplemente se borra o se tapa con una capa de pintura sin ningún tipo de criterio. Para mí, imprimir mi sello no es solo hacer una obra bonita, sino proponer una restauración consciente. Significa enseñarle a la ciudad que los espacios tienen memoria, que la arquitectura y los muros se pueden recuperar respetando su historia, y que el arte público bien cuidado construye sentido de pertenencia en la comunidad.
4. ¿Con quién colaboraste para desarrollar este proyecto?
Este fue un proceso de restauración consciente donde intervenimos respetando la estructura original del espacio. No buscamos ‘tapar’ o borrar el pasado, sino diagnosticar la superficie y reconstruirla paso a paso. Fue un trabajo en equipo: organizaciones como Rotaract y Rotary Maracaibo asumieron gran parte de la logística, mientras que la empresa privada sumó un apoyo indispensable, con Floripaint en la donación de pinturas y Floritools con los materiales. Esos apoyos, junto a la gente de la comunidad que se sumó a pintar, demostraron que intervenir la ciudad de forma técnica y responsable es una labor colectiva.

5. ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente en España?
Mi prioridad académica son los estudios de Artes Plásticas Aplicadas al Muro en la Escuela de Arte La Palma, en Madrid, donde he estado explorando nuevas técnicas e integrándome en sus muestras colectivas. A la par, me mantengo activo participando en exposiciones y bienales para seguir nutriéndome del circuito artístico europeo.
En el ámbito comercial, trabajo en la dirección de arte para proyectos publicitarios y audiovisuales a nivel internacional. He tenido la oportunidad de formar parte del equipo creativo en campañas para marcas globales como Spotify, L’Oréal, Paco Rabanne, Motorola y Adidas, entre otras.

6. ¿Qué te gusta transmitir a través de tu arte?
Para mí el arte tiene múltiples lecturas, pero al intervenir en Maracaibo un contexto que me toca de forma muy personal me interesa transmitir alegría, amor y, sobre todo, unión.
De hecho, encontré en la técnica de la línea continua una metáfora perfecta de esa conexión que caracteriza a nuestra gente. Por eso me apasiona el muralismo comunitario: me permite invitar a las personas a tomar el pincel, ser parte del proceso y experimentar el arte de primera mano. A veces, un simple cambio en el espacio público basta para transformar la manera en que nos relacionamos con nuestro entorno.
