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Giuseppe Anaclerio: segunda generación de Da Vinci Ristorante

Vanescka León, Fotografías: Elio Ríos · 18 oct 2026

Giuseppe Anaclerio: segunda generación de Da Vinci Ristorante

La historia de Da Vinci Ristorante comenzó cuando Nicola Anaclerio adquirió una propiedad en la avenida 11 de Maracaibo para expandir un proyecto comercial que luego se detuvo. Tiempo después, su hijo Giuseppe y su novia (hoy esposa), Emilia D’Ascoli, tomaron la iniciativa de transformar el lugar en un restaurante. Para ello, invitaron al señor Amelio D’Ascoli -papá de Emilia- a formar parte del proyecto, y de ahí nace la alianza entre los Anaclerio y los D’Ascoli para crear este distinguido restaurante, inaugurado oficialmente el 18 de enero de 1996. 

Tres décadas después, Giuseppe Anaclerio preside la corporación junto a sus hermanos Massimo (director de Operaciones) y Antonella (finanzas), y su esposa Emilia se desempeña como gerente de Talento Humano. 

La empresa ya integra a la tercera generación, hijos y sobrinos que están entrando en puestos claves operativos como el área de redes sociales, mercadeo y Da Vinci Café, un concepto de la marca presente dentro del restaurante y en puntos independientes en la ciudad. 

  1. ¿Cuál es la lección más valiosa que heredó de su papá? 

Honestidad, apasionarte por el trabajo y ser transparente. Tenemos un lema, “nuestra picardía es pagar”, es decir, ser honestos y hacer las cosas bien. Mantenemos el compromiso de posicionarnos entre los primeros restaurantes e innovar constantemente. 

  1. ¿Cómo equilibra honrar la tradición y darle su propio sello al restaurante? 

En la transición a la segunda generación estábamos conscientes de que los mayores italianos eran cerrados al cambio. En 1996 yo tenía 24 años y sabía que debía mejorar procesos. Hoy la gestión operativa la lidera mi hermano Massimo y entiendo las nuevas ideas. La experiencia me enseñó a ser de mente abierta y confiar en la juventud. No cerrarse es parte del crecimiento.

  1. ¿Cuál es la fortaleza que aporta cada hermano a la marca? 

Cada quien en su división es un pilar. Nos complementamos. El esquema permite apoyarnos entre áreas, pero cada uno lidera su espacio con total responsabilidad. 

  1. ¿Cuál ha sido la clave para mantenerse como una opción líder en Maracaibo? 

La innovación y la consistencia. Un restaurante bonito lo hace cualquiera, lo difícil es mantenerse. Eso exige reinversión, corrección y escuchar tanto al cliente interno como al externo. Nunca nos confiamos. 

  1. ¿Cómo sobrellevaron momentos difíciles como la pandemia?

En las circunstancias más pesadas nos ponemos en modo exploración. Durante la pandemia me dedicaba a cocinar en casa sacando recetas de postres y panes; de allí nació el concepto de Da Vinci Café, que hoy cuenta con cuatro puntos en la ciudad.

  1. ¿Qué significa para usted ser parte de la identidad marabina?

Es un honor. En estos 30 años evolucionamos gracias al apoyo y a las críticas del maracucho, que es fiel pero exigente. Eso nos motiva a no confiarnos y a seguir escuchando a la comunidad.

  1. ¿Qué proyectos o metas definen el futuro de la empresa? 

Seguiremos expandiendo los Da Vinci Café y evaluamos volver a la zona norte como restaurante. También fortalecemos la producción interna para salir próximamente a los anaqueles con líneas de empanadas, pastas y panadería en el Zulia.

  1. ¿Qué anécdota especial guarda con más afecto?

Muchísimas: desde jugar futbolito adentro mientras construíamos hasta ver las ocurrencias de mi papá como anfitrión. En este espacio nos casamos los hermanos, bautizamos a nuestros hijos y hemos visto crecer a generaciones de clientes.

Publicado en la revista impresa EntreSocios (Edición 180)

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