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Arq. Valeria Bardi: Trazando historias con Diseño desde New York

Vanescka León · 10 ago 2025

Arq. Valeria Bardi: Trazando historias con Diseño desde New York

Valeria Bardi, una joven arquitecta originaria de Maracaibo y actualmente residente en Nueva York, fusiona su insaciable curiosidad con una profunda sensibilidad artística para transformar espacios a través del diseño. Con una profunda conexión a su tierra natal, sueña con implementar soluciones e innovaciones arquitectónicas en Nueva York que integren su identidad cultural. Valeria no se conforma con construir estructuras; su objetivo es crear espacios que cuenten historias, inspiren y revitalicen comunidades. Acompáñanos a descubrir la mente creativa de una mujer joven que honra su pasado mientras construye el futuro.

Por: Vanescka León

Fotografías por: Fabiola Rodríguez Mena

1.¿Quién es Valeria Bardi?

Soy una persona curiosa y observadora, profundamente conectada con mi lado artístico y sensible. El diseño es parte esencial de mi identidad, y encuentro inspiración en cada rincón: museos, galerías, plazas, música, teatro y las vitrinas que iluminan la ciudad de Nueva York.

Me considero muy exigente y competitiva conmigo misma; busco superarme día a día para alcanzar la excelencia.

Desde muy pequeña practiqué ballet en la Escuela Classique de Maracaibo, bajo la guía de Sasha y Nedo, maestros que me inculcaron disciplina y respeto, y a quienes agradezco gran parte de lo que soy, pues fueron verdaderos formadores de vida.

Hoy resido en Brooklyn, tengo 23 años y me desempeño como Architectural Designer en S9, una firma de diseño arquitectónico de reconocimiento internacional con sede en Manhattan, Nueva York.

2. ¿Qué te inspiró a ser arquitecta?

Desde muy temprana edad descubrí mi fascinación por el diseño; incluso remodelé mi propio cuarto dos veces. En el colegio, mi asignatura favorita siempre fue dibujo técnico, y ya más grande, disfrutaba enormemente de visitar la FIAAM en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez. Siempre supe que mi vocación estaría ligada al diseño, pero elegí estudiar arquitectura porque la considero una disciplina integral en la cual me gusta abarcar desde el diseño gráfico, interiorismo y mobiliario, hasta cuestiones de mayor escala como la economía y el medioambiente.

Un arquitecto puede crear desde un edificio o una silla, hasta incluso un libro. La arquitectura ofrece una visión global y un lenguaje para materializar ideas que impactan directamente en la vida de las personas. Me apasiona su capacidad de influir en nuestro día a día, pues en esencia, es un reflejo físico de quienes somos. Es una carrera profundamente humanística que, en última instancia, busca mejorar la vida de los seres humanos.

3. ¿Qué te motivó a emigrar y cuál fue el mayor desafío que enfrentaste? ¿Por qué elegiste Nueva York como tu lugar de residencia?

Emigré a los 16 años en busca de mejores oportunidades y de una mayor conexión con el vibrante mundo cultural y artístico. No fue fácil, especialmente a una edad tan temprana, pero mis ganas de estudiar arquitectura en la ciudad de Nueva York eran más grandes que mis miedos. Uno de los mayores retos fue ser la estudiante más joven de toda mi clase: compartía aula con personas que ya tenían experiencia en la industria, mientras yo apenas estaba comenzando… ¡no sabía nada! Era, en muchos sentidos, una niña.

Más que un desafío académico, fue un reto emocional. Con el tiempo, este camino me ha forjado como una persona madura y responsable. En Nueva York no existen las edades; la arquitectura me ha permitido relacionarme con profesionales expertos y con gran sabiduría, lo que me impulsa a superarme cada día. Elegí esta ciudad como lugar de residencia porque, para mí, es donde el diseño, el arte, la cultura y la exposición creativa coexisten en perfecta sintonía.

4. Desde tu perspectiva como emigrante, ¿cómo ha sido la transición de estudiar arquitectura a ejercerla?

Estudiar arquitectura es muy distinto a ejercerla, y ese contraste es un reto que disfruto cada día. Me formé en la Facultad de Arquitectura de Pratt Institute, una escuela de diseño reconocida internacionalmente y clasificada entre las diez mejores del mundo para estudios de pregrado en arquitectura.

La práctica profesional, en cambio, implica enfrentar problemas reales: desde la construcción y la relación con los clientes, hasta la gestión simultánea de varios proyectos. Y, por supuesto, mi parte favorita: inspeccionar obras. Ser Architectural Designer es una labor que me apasiona profundamente.

5. Si pudieras transformar un espacio, calle o parque, ¿cuál elegirías y por qué?

Son muchos los lugares que me vienen a la mente, pero el primero es, sin duda, el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez. La palabra transformar lleva un significado profundo, y este edificio es precisamente eso: un símbolo vivo de la identidad cultural zuliana y plataforma de expansión artística. Me encantaría aportar a la cultura de mi ciudad, y la arquitectura es, para mí, una de las vías más poderosas para lograrlo.

Si tuviera la oportunidad, restauraría su fachada para preservar su esencia Art Nouveau, pero en óptimas condiciones. Conservar la historia es fundamental, y por eso devolvería vida a la planta baja, rescatando su propósito original e histórico: el mercado público. Esta intervención activaría las calles adyacentes como zonas peatonales, generando oportunidades para comercios locales y revitalizando el centro urbano.

Siendo un Monumento Nacional, imagino su interior como un espacio comunitario flexible, con salones de clase, salas de exposición, un gran auditorio y programas vinculados al carácter industrial del estado Zulia, como talleres de artesanías y espacios para la fabricación local.

Me apasiona la arquitectura que apuesta por la reutilización y rehabilitación de espacios, especialmente cuando se trata de tipologías culturales como centros de arte o museos abiertos al público. La reutilización arquitectónica consiste en rescatar la estructura original de un edificio y adaptarla a nuevos usos, siempre respetando su esencia. En ciudades como Nueva York, es común ver antiguas fábricas e instalaciones industriales transformadas en espacios públicos, culturales o residenciales, manteniendo su carácter arquitectónico y estructural mientras se les da una nueva vida.

6. ¿Cómo enfrentas las adversidades en el ámbito laboral y personal?

Soy una persona profundamente positiva, que prefiere actuar antes que rendirse al miedo. Para mí, todo se puede resolver y todo es alcanzable. Aprendí a cultivar la paciencia ante las incertidumbres, siempre escuchando y confiando en mi instinto y en Dios. Encuentro belleza en los detalles más pequeños. La vida me ha enfrentado a desafíos duros, pero en medio de ellos descubrí que la única constante es quien soy, y eso es un motivo que celebro todos los días y que me impulsa hacia adelante.

7. ¿Qué fuentes de inspiración utilizas al iniciar un diseño arquitectónico?

Nueva York ofrece calles excepcionales, repletas de texturas, patrones, sombras, colores, el icónico art déco neoyorquino, relieves, tiendas, vitrinas, letreros, aromas, películas, música y espectáculos… que me inspiran en el dia a dia. Soy una persona muy observadora y poseo una memoria detallada; recuerdo con nitidez cómo me hizo sentir un espacio o incluso una conversación.

Como profesional, me inspiro en tecnologías obsoletas. Podría decir que las ruinas también son una fuente abundante de inspiración. Me inspira la historia de la estructura y del edificio en sí. Este conocimiento permite, durante el proceso creativo arquitectónico, integrar y celebrar el valor del edificio existente, y así proponer espacios que proyectan su futuro. Como ocurre en muchas ciudades, Nueva York ofrece múltiples capas de infraestructura, texturas, normativas y épocas que coexisten en la fachada de sus edificaciones. Muchos de estos edificios son hoy reutilizados y transformados para dar lugar a nuevas tipologías, conservando su fachada. A través de ello, es fascinante observar cómo la arquitectura cobra sentido al estar en sintonía con la experiencia y la habitabilidad humana; sin ese vínculo, perdería su propósito y relevancia.

Lo realmente mágico de la arquitectura es que su concepto puede ser algo etéreo, efímero y sentimental. El verdadero desafío está en cómo llevar esa esencia intangible al plano físico y convertirla en una construcción tangible y significativa.

8. ¿Has trabajado en proyectos de rehabilitación de espacios? Si es así, ¿puedes compartir un ejemplo que te haya apasionado?

Sí, fui coautora de una propuesta conceptual sobre plataformas petroleras en desuso en el Golfo de México. La propuesta arquitectónica consistía en desmontar estas plataformas y reutilizar las piezas en buen estado para revitalizar espacios abandonados en el pueblo cercano. Así, se plantearon viviendas, espacios comunitarios como un mercado público industrial, y áreas de formación para el desmontaje y manejo de las piezas extraídas.

En la oficina donde trabajo, he colaborado en proyectos de urbanismo enfocados en la rehabilitación a largo plazo de varios edificios, así como otras tipologías que proponen la renovación y reutilización de espacios y edificios en la ciudad de Nueva York.

9.¿Qué desafíos se encuentran al diseñar espacios en Nueva York?

La arquitectura en Nueva York responde a un urbanismo extremadamente denso. La ciudad está organizada en una cuadrícula de concreto formada por calles y avenidas, dominada por rascacielos que promedian alrededor de 300 metros de altura. Construir en terrenos tan angostos es un gran desafío que exige soluciones inteligentes y creativas.

Actualmente, es común ver edificios construidos sobre estructuras existentes, ya que los terrenos libres son escasos. Este enfoque forma parte de lo que conocemos como reutilización de espacios, ya que implica integrar la planta baja y la edificación original con la nueva propuesta arquitectónica. Además, es fundamental cumplir con los códigos actuales de construcción, obtener los permisos necesarios e incluso, en ocasiones, adquirir derechos aéreos para ser competitivos.

La competencia en Nueva York es muy alta, y esa exigencia constante me impulsa a dar siempre lo mejor y a aspirar a más.

10. ¿Cómo ha sido tu experiencia como joven arquitecta en Nueva York en comparación con Venezuela?

No conozco completamente lo que significa ser arquitecto en Venezuela, pero espero algún día poder contribuir a mi país y a mi ciudad natal, Maracaibo, con soluciones e innovaciones arquitectónicas que ofrecen eficiencia, inspiración y, sobre todo, momentos inolvidables.

Mi experiencia en Nueva York como Architectural Designer ha sido fundamental para mi crecimiento profesional y personal. Gracias a mi pasión y dedicación, he logrado desarrollarme en una de las ciudades más competitivas del mundo en arquitectura. Nueva York me brinda un escenario diverso que influye profundamente en la visión arquitectónica que quiero crear.

En Manhattan, la variación de escala es inmensa, lo que me ha impulsado a comprender la importancia de estudiar el contexto y la historia del bloque donde diseñamos. Adaptar la escala urbana, los materiales, los programas y la comunidad es fundamental a la hora de proponer una edificación en Nueva York, y diría que este principio aplica en cualquier lugar del mundo.

11. ¿Qué consejos le darías a otros jóvenes arquitectos que buscan abrirse camino en un entorno tan competitivo como Nueva York?

La competencia es una fuente constante de motivación que nos impulsa a superarnos día a día como diseñadores y arquitectos. El diseño es un campo altamente competitivo, donde la pasión es esencial para enfrentar los desafíos que implica estudiar y ejercer la arquitectura.

Más allá de eso, confiar en nuestras propias ideas es fundamental. Todos somos creativos y a la vez, no todas las ideas son buenas; si una idea arquitectónica es funcional, entonces es una buena idea. El toque personal se manifiesta en la forma y en el diseño que surge a partir de esa idea.

Además, es importante reconocer que el diseño es altamente subjetivo, lo que nos invita a disfrutar la arquitectura desde una perspectiva íntima, personal y sensible.

12. ¿Qué aspectos de la cultura venezolana te gustaría ver más reflejados en la arquitectura de Nueva York?

La artesanía, como parte fundamental de nuestra cultura venezolana, me apasiona profundamente. En Nueva York, siendo una metrópolis multicultural, convergen una gran variedad de conocimientos y profesiones. Sin embargo, la ciudad carece de una identidad artesanal cercana, ya que predominan los procesos más tecnológicos y automatizados.

13. ¿Cuál es tu mayor sueño o meta a largo plazo en tu carrera como arquitecta?

Mi gran sueño es dejar un legado como joven mujer arquitecta venezolana, en la ciudad de Nueva York. Me gustaría inspirar a generaciones más jóvenes a disfrutar esta maravillosa carrera que, para muchos, se convierte en un verdadero estilo de vida. A largo plazo, me gustaría fundar mi propia firma de arquitectura en la ciudad de Nueva York y llevar a cabo proyectos desde el concepto inicial hasta la construcción.

A los 18 años descubrí un profundo interés por la academia y me encantaría ser profesora de diseño arquitectónico en algún punto. Además, me fascina el diseño gráfico editorial, y quisiera integrar esta disciplina dentro de mi práctica profesional.

Visualizo mi trayectoria como una diseñadora y arquitecta enriquecida por la influencia de otras áreas creativas, como el diseño de mobiliario, el diseño experimental, el diseño de vitrinas, entre otras disciplinas.

Fecha de publicación:11/08/2025

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