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Maria Peinado: Una reina que hizo ciudad más allá del espectáculo

Verónica Barboza · 8 ago 2025

Maria Peinado: Una reina que hizo ciudad más allá del espectáculo

María Peinado no ganó la corona del Miss Venezuela, pero sí algo más difícil de obtener: el respeto de su gente. En un acto íntimo y simbólico celebrado en Casa Gazeta, la joven maracaibera presentó su “memoria y cuenta” como Miss Zulia 2024, en un gesto inédito que desmarca su reinado del molde tradicional. Lo que para otras es cierre de ciclo, para Peinado fue rendición de cuentas: ocho meses de trabajo, representación cultural y conexión directa con las comunidades que la vieron crecer.

Desde su entrada al Top 10 del Miss Venezuela, como última semifinalista anunciada, hasta su desfile con la manta Wayuu que se convirtió en ícono nacional, Peinado desafió los estándares convencionales de belleza y representación. “No sé si me correspondía la corona, pero siento que lo logramos”, dijo, refiriéndose al impacto emocional que generó su participación. “A toda Venezuela le dolió el suelo”, afirmó, con la convicción de quien sabe que el reconocimiento popular pesa más que cualquier tiara.

“La meta de una reina no es ser coronada, es ser exitosa.” -María Peinado

Su enfoque como reina fue cultural, comunitario y profundamente simbólico. Fue condecorada por el Consejo Legislativo del Zulia con la Orden al Mérito Ciudadano, y recibió homenajes de alcaldías como Rosario de Perijá y Mara, por ser la primera mujer Wayuu en portar la banda de Zulia en el Miss Venezuela. “No fui bella por ser bella. Para mí era tan importante hacer ciudad todos estos años”, expresó, reivindicando el rol de la belleza como herramienta de construcción social.

Peinado no se retiró a esperar la próxima edición del certamen. En cambio, se convirtió en embajadora cultural, visitó colegios, universidades y espacios comunitarios, conectando con jóvenes, niños y líderes locales. En alianza con Colgate, lideró una jornada social en la Guajira que atendió a más de 300 niños, reafirmando que su reinado no fue decorativo, sino transformador.

También dejó huella dentro del certamen. Desde su llegada a Caracas, promovió una convivencia sin competencia entre mujeres. “Me niego a competir entre mujeres. Les dije que fuéramos una manada de lobas, que aúllan juntas, que se ayudan”, recordó. Esa sororidad se convirtió en hermandad: hoy, las participantes siguen conectadas en un grupo de WhatsApp donde se celebran, se consuelan y se acompañan en cada nueva etapa.

Con esta «memoria y cuenta», María Peinado se despide del título, pero no del compromiso. Su irreverencia no fue capricho, sino dirección fija. Y en un país donde la representación suele ser decorativa, ella eligió ser disruptiva. Porque en el Zulia, hacer ciudad también es hacer historia.

Por: Abog. Verónica Barboza (Fashion Writer 2025)

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