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Vivir en Venezuela tiene sus privilegios

Deivi Briceño · 11 abr 2025

Vivir en Venezuela tiene sus privilegios

Que Los Roques nos pertenezca y que nos identifique como el tequeño y las mujeres bellas, es uno de ellos.

Por: Deivi Briceño @chicomuylisto

6:00 am

Maracaibo-Caracas vía aérea con la emoción de un adolescente en su viaje de graduación. Me comí una arepa en el aeropuerto, de jamón y queso llanero y jugo de naranja natural; debíamos esperar 4 horas para el siguiente vuelo.

11:45 am

Volamos Caracas-Los Roques, solo 35 minutos me separaban para estar descalzo.

Iba cabeceando de sueño, estaba entre somnoliento y asustado. Desperté aterrizando, viendo esos azules y con ganas de empanadas, quería un abrazo.

Afuera nos recibió el sol incandescente y Juan un morenito de Carúpano, nos cargó las maletas, “Nada de esfuerzos al llegar a Los Roques” nos dice, yo tenía hambre, estaba inquieto. Caminamos apenas dos cuadras y llegamos a lo que sería mi casa por 5 días. Laguna nos recibe con el mocktail de bienvenida, naranja, parchita, limón, ¡Me avivó!

El viento ¡Oh! el viento. Estás en el caribe, el olor indica que estás en el paraíso y en este paraíso hablan tú idioma.

Recorro el hotel, un patio central, dos pisos, voy al comedor, está Anderson quien pícaramente con una sonrisa desde la cocina abierta me pregunta ¿De dónde nos visitas? De Maracaibo le digo, bienvenido me dice. ¿Tu eres quien nos va a cocinar? le pregunto y él muy seguro me responde asintiendo con la cabeza y la sonrisa ¡Siiii!

Llegó la estrella, Michelle, la inolvidable host, la que hizo los días más alegres, se presenta con una sonrisa y nos pregunta ¿Qué cenarán hoy? nos da opciones, elegimos el carpaccio de zucchini con vinagreta y un risotto de mariscos y hongos.

8:00 pm

Mesa servida, todo listo para cenar. Los mariscos, los protagonistas en el risotto, obvio producto local y fresco. Debo admitir que el corte tan fino del zucchini con su vinagreta simple y contundente hizo que fuera mi plato favorito.

En la terraza, nuevos amigos que se sienten de siempre, sabores cercanos, los niños corriendo en la calle mientras el postre cerraba la noche, sin pena ni gloria el pie de almendra cumplió su función, pero queríamos más pinot grigio para seguir hablando de los días que nos esperaba.

Muchos acentos y sazones que se mezclan y representan la Venezuela variopinta, de los andes, de oriente, de occidente, del centro.

La crisis los trajo aquí, el lado bueno de migrar internamente trae estos resultados, algunos miran hacia dentro antes de salir y además ganan en dólares. El turista puede conocer la esencia del país entero en este archipiélago, es un bocado de simpatía natural.

¡La mejor comida es la que nos hace sentir cómodos!

Cada vez buscamos más lo auténtico, queremos probar las historias y Los Roques te abre la compresión gustativa para recordarte la riqueza de lo simple en la mesa.

7:00 am

Despierto, salgo al patio central, Michelle nos recibe

Con un buenos días y nos pregunta ¿Qué quieren desayunar? ¡Empanadas! mi respuesta inmediata. Carne mechada, pollo, queso y pescado y un desayuno criollo que incluye arepa, huevo, pisillo de pescado, queso rallado, crema y aguacate, un alegre despertar. De masa delgada, un poco dulce, suaves y con el toque de salsa tártara eran el abrazo que estaba buscando. Mientras ese banquete sucedía, Michelle nos pregunta, ¿Qué desean para el lunch y para la cava de la playa?.

Sol, snacks, mucha agua y protector solar era lo que se avecinaba.

10:00 am

Vamos a la playa.

Me esperaban el mar y un lunch especial, un ceviche de pesca blanca, ¡fresco fresco!, con mucho limón, platanitos y una coca cola. Una ensalada de atún fría con pasta tornillito que cumplía todos los requisitos de mis ideales, este plato que amo, complementa siempre mi experiencia perfecta de playa desde niño. Y un arrocito bien especiado con vegetales y camarones que cerró grandiosamente el primer día.

La cava tenía chocolates, cocosette y pirulín, puras joyas de la venezolanidad que llegan al

corazón y más si los comes sintiendo las olas del mar en los pies.

En la mirada y el sudor de todos los roqueños y de su población flotante, se siente el esfuerzo y

lo “echao pa lante” del venezolano, se ven las ganas de cambiar realidades. Más allá de

cualquier crisis, representan un cambio que se siente en cada puesto de empanadas, en las

tiendas, en la ventas de helados de máquina y en cada lanchero que trabaja transportándonos

bajo ese sol inclemente con 40 grados de temperatura.

5:00 pm

De regreso de la playa, nos reciben en la terraza del piso 2 de Laguna

Con unos tostones, limonadas y un wrap de atún con mix de verdes.

Anderson sigue sonriendo, preparando el menú de esta noche, el de mañana y también hace galletas, él hace todo lo necesario con sus manos, elige las mejores proteínas de la zona, pescados frescos que son los protagonistas de sus platos. Él desde la cocina hace que quieras volver, sientes su talento en los platos y eso reconforta.

El primer día de vacaciones termina, ya estoy estimulado, toca hacer una crónica por día, mañana lo quiero todo igual pero ¡Con extra de empanadas!

Es el Caribe, es Venezuela, crisis para muchos una burbuja paradisiaca para otros. Los Roques es hospitalidad, es salir renovado, son azules profundos, es resiliencia, es producto y talento local.

Publicado en la Edición No. 174 de la revista impresa EntreSocios (marzo 2025)

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