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LO QUE TU ESPALDA SABE DE TI (Y CÓMO USARLO PARA SENTIRTE MEJOR)

Yaya Urdaneta · 7 abr 2025

LO QUE TU ESPALDA SABE DE TI (Y CÓMO USARLO PARA SENTIRTE MEJOR)

Si te pidiera en este momento que imites a una persona con confianza seguramente levantarías la barbilla, te pararías firme y estirarías los hombros. En cambio, si te pido que imites a una persona triste, lo más probable es que bajes la cabeza, mires al suelo y encorves la espalda.

Nuestro cuerpo siempre está reflejando cómo nos sentimos. Lo que solemos olvidar es que también funciona al revés: podemos ajustar la postura de nuestro cuerpo para influir en cómo nos sentimos.

Y aunque esta conexión hoy puede parecer evidente, por mucho tiempo no fue vista así.

Un error que pagamos caro

Por muchos años se trató y estudió a la mente y el cuerpo como dos cosas completamente separadas, esto en gran parte debido a la influencia de Descartes, filósofo y científico francés, que planteó que la mente existía por sí sola y era distinta del cuerpo, una perspectiva que influenció en gran medida la ciencia, la medicina y la psicología durante siglos. No fue sino hasta el siglo XX que la ciencia comenzó a demostrar lo que hoy parece más que obvio: la mente y el cuerpo siempre han estado conectados.

Hoy en día, sabemos que en nuestro cuerpo no solo “sentimos” emociones, también nuestra postura y nuestras expresiones pueden cambiar la forma en cómo nos sentimos. La mente y el cuerpo no solo están conectadas, sino que funcionan como una carretera de doble vía, donde se influyen mutuamente.

Tu cuerpo también elige lo qué sientes

Un estudio realizado en la Universidad Estatal de San Francisco, demostró cómo la postura puede influir en cuáles recuerdos emocionales tu mente decide evocar. Dividieron a los participantes en dos grupos: a uno le pidieron que se encorvaran y al otro que se sentaran con la espalda recta, para luego pedirles que recordaran experiencias de sus vidas. Los resultados:

  • El 86% de los que estaban encorvados recordaron con mayor facilidad experiencias negativas.
  • El 87% de los que estaban erguidos trajeron a su mente recuerdos felices o positivos.

Tu postura no solo es un reflejo de cómo te sientes, sino que también moldea tus emociones.

El círculo vicioso y cómo salir de él

El problema es que muchas veces nuestro cuerpo sin querer nos hace mantenernos en estados emocionales que no queremos. Quizá un día que te sientes agotado o desanimado, estás con la espalda encorvada y los hombros caídos, y como resultado la postura te hace sentir aún más cansado, más ansioso y con menos claridad mental.

Es un círculo vicioso: nos sentimos mal → nuestro cuerpo se encorva o refleja que se siente mal → esa postura nos hace sentir peor.

La buena noticia es que podemos romper este ciclo de una forma muy sencilla y mejorar cómo nos sentimos: prestando atención a nuestra postura y haciendo pequeños ajustes durante el día.

  • Revisa tu postura regularmente: Haz algunos escaneos durante el día y revisa cómo estás sentado o parado. ¿Tienes la espalda recta? ¿Cómo están tus hombros? ¿Cómo están ubicadas tus piernas y brazos?
  • Estírate: practicar estiramientos ayuda a mantener la flexibilidad y evitar la rigidez que puede llevarte a una mala postura. Puedes probar ejercicios como el Yoga o el Pilates para ayudarte.
  • Revisa tu espacio de trabajo: Ajusta tu silla, eleva la pantalla de tu computadora a la altura de tus ojos y evita pasar largas horas en una misma posición.
  • Respira y expándete: Cuando te sientas sin energía, prueba abrir los brazos, enderezar la espalda y respirar profundo. Estos movimientos envían una señal de confianza a tu cerebro.

La Postura del Poder: 2 minutos que lo cambian todo

Para probar cómo la postura te puede cambiar el estado de ánimo, te invito a hacer este ejercicio, es de mis ejercicios favoritos para hacer antes de una presentación o una conversación importante.

Vas a probar una posición expansiva, que está comprobado que hacerla puede aumentar la sensación de confianza y reducir el estrés, y solo vas a necesitar un par de minutos:

  1. Párate con los pies bien apoyados en el suelo, abiertos al ancho de las caderas.
  2. Coloca las manos en la cintura o levanta los brazos en «V» como si acabaras de ganar algo.
  3. Mantén la postura durante 2 minutos, respirando profundamente.
  4. Siente la diferencia, observa cómo cambia tu energía.

Cambia tu postura, cambia tu día

La postura corporal y el estado emocional no son dos cosas separadas, en realidad siempre han sido dos expresiones de lo mismo. Por eso, así como los pensamientos pueden afectar la postura, la postura también puede modificar los pensamientos.

Por eso, la próxima vez que te sientas apagado, en lugar de buscar la solución tratando de controlar tu mente, prueba empezando por tu cuerpo. Endereza la espalda, respira profundo y observa cómo, poco a poco, todo empieza a alinearse, como dice Mario Alonso Puig, “a veces solo hay que cambiar la postura corporal para ver el mundo con ojos renovados.”

Recuerda que literalmente en tus manos puedes tener la solución, y que enderezar tu espalda tiene el poder de enderezar tu día.

Publicado en la Edición No. 174 de la revista impresa de Entresocios (marzo 2025)

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