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José Luis Alcalá y Gabriela Yepes

Audrey C. Vera Prieto · 26 sep 2024

José Luis Alcalá y Gabriela Yepes

«Ya te voy a echar el cuento de nuestro matrimonio»

Texto: Audrey C. Vera Prieto @audreyveraprieto / Fotos: Elio Ríos

Treinta y dos años de matrimonio, tres hijos, una nieta, una mascota adorada, y una historia de amor que comenzó en una huelga. Gabriela Yepes y José Luis Alcalá son el vivo ejemplo de que la vida te puede sorprender de las maneras más inesperadas.

Su historia de amor comenzó en una huelga en los Tribunales, donde ambos trabajaban como estudiantes de Derecho. A pesar de que sus familias se conocían, ellos no habían tenido la oportunidad de coincidir hasta ese momento. El destino los unió cuando ambos fueron enviados a atender una protesta en el Centro de Arresto y Detenciones Preventivas en El Marite. «Resulta que los presos nos dejaron secuestrados y ahí comenzó la cosa», recuerda José Luis, entre risas.

Su conexión no se limitó a ese encuentro fortuito. Gabriela se convirtió en la asistente y secretaria de José Luis en la Facultad de Derecho. «Yo soy muy malo para copiar, ella copiaba los apuntes y yo estudiaba los de apuntes de ella. Nos graduamos juntos», cuenta José Luis.

José Luis recuerda con cariño cómo quedó prendado de Gabriela desde el primer momento. «En las protestas bajaban todos los trabajadores y nos congregábamos en la plazoleta. Ahí podía yo saludarla e interactuar con ella. Me imagino que tenía un enamorado, tenía pretendientes… Pero yo fui muy arrollador y se los espanté de una vez a toditos», confiesa entre risas.

Un legado familiar

José Luis reconoce la influencia que ha tenido su madre, Mery Rhode de Alcalá, en su vida y en la de su familia. Ella fue Juez Rectora por 33 años y el Palacio de Justicia fue inaugurado por ella en 1989. «A los cinco años de edad, mi madre me llevaba a la Facultad de Derecho, porque no tenía con quién dejarme. Mi mamá se graduó mayor, yo soy el menor de cinco hijos», recuerda José Luis con orgullo.

Fruto de su amor, Gabriela y José Luis tienen tres hijos: Andrés de 43 años, Ana Isabel de 29 y Miguel Ángel de 28. La alegría de la casa es Alegra, la nieta, quien según José Luis «si yo la hubiera hecho no me sale tan igual a la abuela» (Risas). Y no podía faltar la mascota, el rey de las tremenduras, un fornido American Pitbull llamado Rex de dos años.

Más que una pareja, un equipo

A lo largo de 32 años de matrimonio, Gabriela y José Luis han construido una vida juntos basada en el amor, el respeto y la complicidad. Son un equipo que se complementa a la perfección y que ha sabido enfrentar los retos de la vida con una sonrisa. Su historia es un ejemplo de que el amor verdadero puede florecer en los lugares más inesperados y que, con dedicación y esfuerzo, se puede construir una familia sólida y feliz.

Gabriela Yepes y José Luis Alcalá se conocieron en un ambiente poco común para una historia de amor: una huelga por reivindicaciones laborales. Ella, hija de un dirigente del partido Social Cristiano Copei, y él, un joven adeco, se vieron envueltos en una lucha que, sin saberlo, los uniría para siempre.

A pesar de sus diferencias políticas, la atracción entre ellos era innegable. José Luis la invitó a salir a Players, un lugar de moda de la época. Allí, se encontraron con un primo de José Luis, quien le preguntó a Gabriela si estaba saliendo con él. «Con un adeco, nunca jamás me empataría yo», respondió ella, sin saber que el destino tenía otros planes.

«No pasaron 45 minutos cuando ya estaba empatada con el adeco… las palabras se las tuvo que tragar», recuerda José Luis con picardía. Su seguridad, su buen humor y su amabilidad la cautivaron por completo. «Me gustó la seguridad que siempre tenía, la confianza en sí mismo. Era buenmozo, bueno… sigue siendo… Risas», confiesa Gabriela.

Un amor que se fortalece con el tiempo

Dos años y medio de noviazgo bastaron para que su amor se consolidara. Se casaron y formaron una hermosa familia junto a sus tres hijos: Andrés, Ana Isabel y Miguel Ángel. Hoy, con 32 años de matrimonio, son más unidos que nunca.

Ambos coinciden en que la familia es lo más importante en sus vidas. «La mayor satisfacción que puedes tener es que los hijos estén contigo», afirma José Luis. Se sienten orgullosos de sus hijos y de su nieta, Alegra, a quien adoran y consienten.

La historia de Gabriela y José Luis es un ejemplo de que el amor verdadero puede superar cualquier obstáculo, incluso las diferencias políticas. Su unión, basada en el respeto, la confianza y el cariño, es una inspiración para todos aquellos que creen en el poder del amor.

En medio de un mundo lleno de divisiones, su historia nos recuerda que la unidad familiar es fundamental para construir una sociedad más justa y solidaria. Su mensaje de esperanza nos invita a creer en el poder del amor para unirnos y superar las diferencias.

Emociones a flor de piel

La boda por civil de Gabriela Yepes y José Luis Alcalá no estuvo exenta de contratiempos. En aquella época, los CD de música se alquilaban y luego se grababa en cassettes. José Luis, encargado de la música, sufrió un percance inesperado: su carro no quiso prender, lo que lo retrasó considerablemente. Los invitados esperaban ansiosos, sin saber si el novio llegaría a tiempo…

El día de la boda religiosa, las emociones se apoderaron de la pareja. Gabriela, al entrar a la iglesia, no pudo contener las lágrimas. José Luis, al recibirla en el altar junto a su padre, bromeó con ella: «Pero venís obligada, si es así decime para yo correr». La ceremonia, oficiada por Monseñor López Castillo en la iglesia Nuestra Señora del Rosario, fue un momento lleno de amor y compromiso para ambos.

Un matrimonio con sus altibajos

Como en cualquier matrimonio, Gabriela y José Luis han tenido sus altos y bajos. Han enfrentado problemas de carácter, momentos de tensión y hasta han contemplado la posibilidad del divorcio. Sin embargo, siempre han encontrado la manera de superar las dificultades y mantener su unión. «Pero del cuarto no me vais a sacar», afirma José Luis entre risas, demostrando su determinación a permanecer juntos.

A pesar de sus diferencias de carácter, José Luis se mantiene enamorado de Gabriela. La admira por su nobleza, su amabilidad, su sentido familiar y su papel fundamental como eje central de ambas familias. Gabriela, por su parte, se enamoró de los ojos verdes de José Luis y de sus sólidos valores y principios.

Para Gabriela, la comunicación es clave en el éxito de su matrimonio. «Hay que decir las cosas, le guste o no le guste a uno lo que va a decir», afirma con convicción. Ella considera que el respeto, la paciencia, la tolerancia y el compromiso son pilares fundamentales para mantener una unión sólida.

En la casa de Gabriela Yepes y José Luis Alcalá, la comida no es solo un sustento, es un lenguaje de amor. A José Luis le fascina el cochino a la parrilla, un plato que él mismo prepara con maestría. Gabriela, por su parte, lo enamora con sus deliciosas macarronadas, aunque confiesa que no disfruta mucho de la cocina. «Me encanta beberme una botella de vino y cocinar», afirma José Luis, revelando su lado más romántico y culinario.

Los domingos son sagrados para esta pareja. Por la tarde, José Luis se convierte en el maestro de la parrilla, llenando la casa de aromas irresistibles. Por la noche, las pizzas toman protagonismo, deleitando sus paladares. Pero más allá de la comida, estos momentos representan un espacio de conexión, donde comparten risas, anécdotas y la compañía del otro.

Cuando el bullicio del día se apaga, José Luis encuentra su refugio en la lectura. Sentado en su rincón favorito, disfruta de un buen libro y un vaso de vodka, sumergiéndose en mundos de conocimiento e imaginación. Para él, la lectura y el aprendizaje son pasiones que nutren su espíritu y alimentan su deseo de un futuro mejor para Venezuela.

Gabriela y José Luis coinciden en que la solidez y la conexión familiar son pilares fundamentales en su matrimonio. El respeto y la comunicación, incluso cuando las cosas no son fáciles, son herramientas que les permiten superar cualquier obstáculo. La paciencia infinita, la tolerancia y el compromiso son valores que han cultivado a lo largo de los años, fortaleciendo su unión.

Cuando se trata de ver televisión, el control remoto tiene una dueña: Gabriela. José Luis, con resignación y cariño, acepta este pequeño detalle que refleja la dinámica de su hogar, donde la complicidad y la comprensión son claves para una convivencia armoniosa.

Para ellos, la clave de un matrimonio sólido radica en la comunicación sincera, el respeto mutuo, la paciencia infinita, la tolerancia y el compromiso. Son valores que han cultivado con dedicación y que les han permitido construir una unión fuerte y duradera.

A pesar de sus diferencias de carácter, Gabriela y José Luis han encontrado un equilibrio que les permite complementarse y disfrutar de su relación. José Luis, con su carácter dominante, encuentra en Gabriela la paciencia y la comprensión que necesita. Ella, a su vez, admira la seguridad y los valores de su esposo.

Gabriela le ha abierto las puertas a un nuevo emprendimiento. Bajo la marca Azucarado, prepara deliciosas tortas que han conquistado el paladar de muchos, incluyendo el de José Luis que lo enamoró con la torta de caramelo. ¡Síganlo en Instagram azucarado_mcbo!

Publicado en la edición No. 171 de la revista impresa Entresocios (junio 2024)

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