Mirella Righi de Carli: Los mejores cachitos y cafés de Maracaibo

La italiana que convirtió a Maracaibo en su segundo hogar.
Texto y Fotografía: Elio Tulio Ríos
Si te es familiar el rostro de esta señora, seguro has de haber visitado Bambi Café, y es que nada más y nada menos, esta italiana con más de 30 años en el país es la dueña de este sitio emblemático de la ciudad.
Vivaz y activa, esta mujer se desplaza por todas las instalaciones de su local supervisando la buena atención de los empleados hacia sus clientes, quienes por mucho tiempo han considerado el lugar como un ícono de la Maracaibo contemporánea.
Nacida en la ciudad de Rímini, al norte de Italia, llegó a suelo marabino de la mano de su esposo Jeancarlo, quien para aquel entonces era un hombre enlazado al mundo de la industria petrolera y que había sido contratado en el complejo Petroquímico El Tablazo para realizar algunos trabajos. Su llegada, como todo inmigrante a nuevos territorios se dio en buenas condiciones y, con una carga familiar de cuatro hijos, decidió que era hora de iniciar la búsqueda de una actividad comercial.
Pese a que su marido no quería que viniese a Venezuela, el calor de esta ciudad tropical la cautivó a tal punto que tomó a Maracaibo como su hogar y con ello sus costumbres. Graciosa y sin complejos, define esta tierra como única: “No me gustó ninguna otra ciudad, ni Caracas que es la capital”, comenta, mientras señala que la jocosidad de los locales es lo que más le atrae. “he adaptado el ¿Cómo estás?, ¡al pelo! y ¡que vaina! a mi dialecto… me gustan los maracuchos y sus dichos”, expresa entre risas.
Junto a su familia, se han encargado de ampliar el negocio y con ello se dio la creación de dos sucursales las cuales son administradas por su hijo JeanLuca, y donde se sigue ofreciendo, según sus palabras: “los mejores cachitos y cafés de Maracaibo”.
El lugar predilecto de desayunos en la época, llega a Mirella en calidad de alquiler de la mano del inmigrante suizo Pedro Crameri, quien había fundado la marca en el año 1952. No es hasta el año 1983, cuando la italiana toma las riendas de este negocio, el cual tomaría por un mes a modo de prueba. Los días se convirtieron en meses, los meses en años y ya alcanzada su primera década dentro del establecimiento se da una opción a compra y es cuando Bambi Café se convierte en su propiedad.
Como principal atractivo continúan ofreciendo sus panecillos, croissants, cachitos elaborados artesanalmente en su propia panadería, los apetitosos postres de ciruela exhibidos cerca de la caja; su máquina de café a vapor, pionera en la ciudad, con accesorios en bronce pulido de donde salen sabrosos cappuccinos, expresos dobles, marrones con corazón de canela y el té caliente; poco usual en la Maracaibo de entonces y que por su exclusividad marcaron el paladar de los comensales marabinos.
Reconociendo que en sus inicios no era experta en Café, asegura disfrutar todos los días de un mocaccino bien calientito, para dar inicio a su jornada pese a que ya la empresa es atendida por gran parte de su familia, incluyendo hijos, hijas y nietos.

Con más de 62 años, ya Bambí es considerada una institución, pionera en pastelería y servicios de desayunos y, con el pasar de los años, sigue invicta como la mejor. Los cachitos son inigualables, y su menú se ha ido diversificado incluyendo nuevos platos.
Considerado como un sitio frecuentado por intelectuales, bohemios, lectores furtivos, ejecutivos y familias a través de casi seis décadas, Mirella, rememora la visita de personalidades del mundo de la actuación y televisión que visitan su local. “Han sido muchos, no recuerdo cuantos, sólo a Amador Bendayán, quien estuvo de paso meses antes de su fallecimiento”, relata al tiempo que lamenta el no haber realizado tomas de cada uno de esos personajes y cubrir las paredes de su local con gráficas de cada una de las visitas.
Aunque la economía ha golpeado duramente la prestación de servicios gastronómicos en la ciudad, Mirella, asegura que seguirá dedicada de lleno a trabajar en el país. “No es la Venezuela de cuando llegué, próspera y abundante, se nos ha hecho difícil conseguir algunos materiales que son primordiales para la creación de nuestros platos, y hasta hemos considerado seriamente en cambiar el estilo y carta del sitio pero, afirma, “mientras se pueda seguirá trabajando por ofrecer un mejor servicio a su clientela”.
Entrevista publicada en nuestra Edición No 120 / Año 2014 / Mes Junio
