¨La Mesa de la Misericordia¨ por César Miguel Rondón

”La mesa de la misericordia” es una frase tan fuerte que hasta podría ser el título de un cuadro goyesco: una mesa donde se sirve algún alimento sólo por piedad. Digamos: poca cosa, lo que se pueda. Hasta el mesón de Da Vinci en la última cena podría lucir opulento en este caso. Pero esa mesa misericordiosa de la que hablo, sin embargo, existe hoy y no en la antigüedad, y se le ha retratado y grabado en muchos videos sin claroscuros renacentistas. Está en Maracaibo. Pero sólo abre los miércoles (¡No se puede más!). A ella acuden los censados -se entiende, los hambrientos censados-, los mismos que, en los días restantes de la semana, van a otros comederos semejantes, en la misma ciudad que otrora fuera pujante orgullo de la potencia petrolera que fuímos. Y así se van turnando en el “Tour del hambre”, según me lo refiriera la reputada periodista marabina Sheyla Urdaneta. Pero -y he aquí el detalle cruel y desgarrador- a esos caritativos mesones no acuden los mendigos y menesterosos que podríamos sospechar; los comensales no son, ni mucho menos -disculpa el término- el descarte de la sociedad. Todo lo contrario. En esas mesas se sientan abogados, profesores universitarios, militares retirados, profesionales de los más diversos oficios, pensionados y jubilados de todas las dependencias oficiales y hasta una ex del Miss Venezuela. Les confieso que se me rasgó la garganta (y con ella el alma) en la entrevista: Sheyla Urdaneta me dibujó (pintó) el cuadro más patético y elocuente del despojo humano…una mesa donde sólo come, por misericordia, lo mejor de un país…
