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Con un ¨Día Bizarro» Ok101 FM Stereo celebra su 32 Aniversario

Jairo Márquez Lugo · 26 oct 2023

Con un ¨Día Bizarro» Ok101 FM Stereo celebra su 32 Aniversario

Desde EntreSocios nuestras más sinceras felicitaciones por todo lomque día a día le regalan a la ciudad desde la emblemática esquina de la calle 72 con la avenida 10.

Destacados locutores han desarrollado su carrera en las cabinas de Ok, destacando sus grandes talentos, además de todo su personal, logrando una identidad única en el mundo de la radiodifución.

Hoy les regalamos una maravillosa entrevista realizada a Pablo Cucurullo por el periodista Jairo Márquez Lugo para la sección EI ÍNTIMO en octubre de 2011.

Pablo Cuccurullo, director de la reconocida estación

“El 101 me persigue a donde vaya”

Este ingeniero civil celebra dos décadas del nacimiento de su FM y 62 años de vida, confesando sus tres pasiones: música, mujeres y autos deportivos. Tuvo un excelente desempeño como piloto profesional de la Copa Renault y comerciante de inmuebles. Es presidente de Crea S.A. de Publicidad y dirigente de gremios empresariales. “Tengo achaques, pero me siento como un ‘carajito’”, admite.

Créditos Textos: Jairo Márquez Lugo / Fotos: Juan José Lugo

La misma mañana del día de la entrevista, la balanza se detuvo en 101 kilos. Ese mismo número ha estado presente en habitaciones de hotel y carreteras de Estados Unidos. Es un guarismo que lo identifica, sobre todo tras el éxito de OK 101.3 FM, la emisora que dirige y recién cumple 20 años de existencia.

“Recuerdo haber enviado una solicitud al Ministerio de Comunicaciones para que me dieran una concesión radial en pleno surgimiento de las FM, a comienzos de la década de los ‘90. Me informan sobre la asignación de la frecuencia 102.9, que nos llevó a pensar inicialmente en ‘Sky 102.9’. Me informaron luego sobre un error, pues la frecuencia verdadera era 101.3. Nunca nos convenció el nombre ‘Sky 101.3’ y surgió ‘OK 101.3’, y la pegamos. Desde entonces, ese número me persigue a donde vaya”, rememora.

Aclarado el asunto, la emisora comenzó a transmitir en período de prueba el 8 de octubre de 1991, y comercialmente 20 días después. Sus dos sedes han estado en la calle 72. La última es esa edificación que aún deslumbra con su imponente fachada en vidrio azul y cabina totalmente a la vista.

Desde sus inicios, OK 101.3 fue pionera en toda Suramérica al instalar el primer procesador de audio digital Optimod y usar discos compactos y Digital Audio Tape (DAT), en vez de acetatos y reels. Ello le ha permitido siempre gozar de altos niveles de audiencia.

“Con OK llegamos a revolucionar la radio, y sin copiarnos de nadie”, afirma Cuccurullo tras estas dos décadas de éxito.

Hombre de números

La vida de Pablo Alberto Juan Cuccurullo Battioni no lucía tan prometedora en sus inicios, como pudiera pensarse.

Nació en Caracas el 26 de noviembre de 1949, dos años después de que sus padres, Ítalo y Lea, salieran de Italia en busca de un mejor porvenir. Venían de vivir los horrores de la II Guerra Mundial, como muchos otros inmigrantes.

Su papá se desempeñaba en Europa como aviador militar, sin embargo, cambió su profesión por la de comerciante al llegar a Venezuela. Prefirió repartir pollos antes que alistarse en la aviación comercial.

“Vivíamos bastante apretados en materia económica –admite-, pues mi padre no tenía suerte en los negocios”.

La familia decidió probar suerte en Maracaibo tras la propuesta realizada por la tía Bianca. Ella montó una librería italiana en Caracas y propuso a doña Lea hacer lo mismo en la capital zuliana. Ese negocio se mantuvo por mucho tiempo en la esquina de la calle 4 (Bella Vista) con avenida 8 (Santa Rita). Habrá más de uno que lo recuerde.

Entretanto, el pequeño Pablo inició su escolaridad en los colegios Las Mercedes y Alemán. Tras culminar el cuarto grado, lo envían a Italia para continuar sus estudios y aprender el idioma.

“La idea era que mis padres también se fueran a Italia, pero nunca lo hicieron, pues estaban acostumbrados al trópico –dice-. Regresé a Venezuela a los 14 años hecho un príncipe. Debo mucho de quien soy y mi educación a los tíos que me atendieron allá”.

Tras presentar la reválida, el ahora joven continuó su preparación en el colegio San Vicente de Paúl, de donde egresó como bachiller. Arrasaba en matemáticas.

“Mi vida son los números, la contabilidad”, confiesa. “Escribo cartas de amor en Excel. No me gusta leer novelas ni nada por el estilo”.

Ese amor por las cifras constituyó un impulso inicial. Un préstamo le permitió comprar un terreno en la avenida 11 y venderlo al doble seis meses después. Fue así como se inició en ese negocio, el mismo con el que compró el apartamento donde hoy, a sus noventa y tantos años, vive doña Lea. Ella aún recibe de Italia la pensión de su esposo, quien murió en 1998 y recibió varias medallas al valor por sus proezas en el aire.

Entre ingeniería y velocidad

Una de las tres grandes pasiones de Cuccurullo son los autos de carrera. De ellos aprecia el sonido de sus escapes y la velocidad. Llegó a “picar” en Grano de Oro con el Camaro del ’69 que su padre le regaló y que modificó por completo.

Tanta era su afición que ganó dos campeonatos nacionales de la categoría novatos en la Copa Renault, en los años 1976-1977. Por falta de patrocinio no pudo seguir rivalizando con pilotos como Juan Cochesa, quien siguió cosechando éxitos en esas lides.

A falta de esa profesión quiso optar por la Ingeniería Mecánica, pero su padre no lo permitió. Ingresó a LUZ para estudiar Ingeniería Civil, algo que también terminó gustándole. Aún así, las altas revoluciones por minuto siempre han latido en su corazón, aunque se ha “moderado” con la edad.

“Soy un amante de los autos, de su diseño. He tenido la oportunidad de ir a varios premios de la Fórmula 1 y visitar las fábricas de Ferrari, Lamborghini y Masserati. Prefiero los Ferrari, por su sonido único”, expresa emocionado.

En sus primeros años como ingeniero trabajó para las empresas Edicsa (contratista) y Mi Mesa (alimentos), en paralelo a sus negocios del ramo inmobiliario. Una oportunidad inesperada le permite involucrarse con la agencia Crea S.A. de Publicidad, en calidad de accionista -10 por ciento-.

“Crea estaba casi quebrada. No le ‘paré’ inicialmente pues andaba en otros negocios. Luego comencé a trabajar allí medio tiempo, pasando mi sueldo de 10 mil a 3 mil bolívares mensuales”.

En ese entonces, Cuccurullo se descubrió a sí mismo como publicista empírico, estudió en Italia y Estados Unidos y comenzó a cosechar éxitos, ganándose la cuenta de los Supermercados Victoria para toda Venezuela –así como la de Supermercados Valle Claro y CADA-.

Fue en 1986 cuando se inició la alianza que aún mantienen Crea y Víveres De Candido. Ambas han crecido de la mano.

“Con todos esos clientes pasamos a ser una de las agencias más importantes del Zulia”, destaca. “Fuimos un monstruo. Hoy tenemos solidez y solvencia luego de 32 años”.

Su destacado perfil como empresario le ha hecho pertenecer al Rotary Club Maracaibo, Asociación de Comerciantes e Industriales del Zulia (Aciz) y Federación de Agencias Publicitarias-capítulo Zulia, en ocasiones como directivo.

Alguna vez tuvo contacto con partidos. Eso lo tentó a meterse en la política. Al saber que debía abandonar su criterio propio, echó por tierra esa idea. Quién sabe a dónde hubiera llegado.

Melómano por naturaleza

La otra pasión de Cuccurullo es la música, con especial énfasis en el rock y blues. Su colección de discos es impresionante, y siempre ha querido tener el mejor equipo de sonido para disfrutarla. Eric Clapton y Gary Moore son sus artistas favoritos.

A sus 62 años, luce un corte de cabello que delata tal afición y hace que lo recuerden como un buen “charrasqueador” de guitarras, aunque sea de oído.

“Algunas personas llegaron a creer, por mi afición al rock y la velocidad, que consumía drogas. No las probé por temor a que me gustaran. Lo único que fumé fue pipa”, confiesa.

Él es recordado por el programa “La música que me gusta a mí”, que colocaba en las ondas hertzianas temas de difícil escucha en otras emisoras. Lo retomará pronto, según anunció.

La tercera pasión de Cuccurullo se centra en las mujeres. Pasó de tener varias “novias” a “buenas amigas” en su juventud hasta que hizo una excepción con María Eugenia Omaña, la “maracuchita” que le hizo abandonar la soltería a los 43 años de edad.

“Ya no soy el sinvergüenza que fui”, admite. “Fui terrible, pero nunca engañé a nadie…”.

De su matrimonio nació Bianca, quien al igual que él tiene la condición de único hijo (a).

Ellas viven en Estados Unidos desde el 2003. Él las visita ocasionalmente, cuando el tiempo dedicado a su madre y los negocios se lo permite. Lo mismo hace con su tía Bianca, que lo espera con los brazos abiertos en Italia.

“Carajito”

Cuccurullo mira el futuro con optimismo. Aspira a celebrar los 40 años de OK 101 FM, considerando la longevidad característica de su familia.

Para lograr tal propósito debe cuidar celosamente su salud, pues tiene tres hernias discales y un nivel importante de descalcificación de huesos.

“No pienso en la muerte”, reflexiona. “Estoy contento y conforme con lo vivido. No me quejo. Tengo achaques, pero me siento como un ‘carajito’”.

Ese joven que vive en él lo está invitando a comprarse un convertible, una moto y un carro original del ’49 para restaurarlo. Quizá haga caso a esa voz interna.

Personalidad

-Se define a sí mismo como “tímido”, aunque nadie le crea “Si me quedo en una piscina sólo con mujeres me salgo”, advierte.

-Su fe está depositada en Dios. Él le ha ayudado a resolver “cuatro o cinco” problemas grandes en la vida. Los astros, signos y el “mal de ojo” no significan nada en su vida. “El infierno y el purgatorio están aquí”, asevera.

-Va a misa todos los sábados en la parroquia Padre Claret y le gusta conversar sobre autos deportivos y religión con su párroco, el presbítero Ovidio Duarte –quien también es amante de la velocidad y los vehículos italianos-.

-Una canción favorita: “My father’s eyes” (“Los ojos de mi padre”), de Eric Clapton. Con ella ha derramado lágrimas por don Ítalo. “Soy llorón. Lo sentimientos me quiebran. Me he conmovido hasta por un carro”, reconoce.

-Se declara “muy amigo” de las nuevas tecnologías, aunque no use sus cuentas en Twitter (@pablocuccurullo) y Facebook (Pablo Cuccurullo).

-Como buen hijo de italianos, prepara diversos tipos de pasta y risotto. “Si pruebas mi pollo a la rockefort te mueres”, sostiene. Come “de todo” y “como un animal”, menos entrañas.

-Toma whisky, vino tinto y prosecco, el vino blanco italiano que está dándole la vuelta al mundo.

-Un buen regalo para él sería un caujil. Siempre ha querido probar esta fruta. Lo hará, dice, antes de morir.

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