“Samuel y yo”

Algunos me definen como un medio de expresión, otros como un medio de emoción. La verdad, prefiero quedarme con la definición que me otorga Samuel: “Un mecanismo importante para generar cambios”. Sí, soy yo. El arte.
Sobre mí, hay vasta información. Hoy prefiero hablarte de otra cosa. Mejor dicho, de otra persona. De esas que se esfuerzan por transmitir mi valor. Te presento a Samuel Sarmiento, un joven que me ha hecho parte de su vida desde que descubrió la magia de los pinceles, las acuarelas y los colores.
Con Samu, he conocido varias partes del mundo. La verdad es que, a donde va, me lleva con él. España, Argentina, Estados Unidos, Alemania, China, Venezuela… Hoy estamos en Aruba. No te voy a mentir, a él le gusta el Caribe.
En cada lugar que visitábamos, se encargaba de dejar un pedacito de mí. Y por supuesto, no perdía la oportunidad de conocer el talento de otros pintores.
Hemos logrado cosas juntos
Viajar es divertido, pero con Samu, hemos logrado más que eso. Organizaciones de arte como Fresh Milk Barbados, le han otorgado reconocimientos por el trabajo que hace conmigo. A mí también me enorgullece.
También logramos reconocimientos académicos. Samuel tiene una Maestría en Producción Artística de la Universidad Politécnica de Valencia (España). Ha vivido 33 años, pero ha pintado mucho más que eso.
Últimamente ha trabajado con obras grandes. No sólo de significado sino de tamaño. Lo que más me gusta es que van para espacios públicos. Es gratificante cuando las personas se detienen a contemplarme en cuadros. Sé que a Samu también le hace sentir bien.
Actualmente formamos parte de “plataformA”, un centro de educación artística donde muestran, de forma digital, exposiciones de diferentes pintores que también quieren cambiar el mundo.

Mi memoria es para siempre
Así como Samuel ha aprendido de mí, yo he aprendido de él. Me hizo comprender mi importancia, más allá de decorar espacios para que se viesen estéticos. Samu dice que yo, el arte, soy “un registro de lo que está pasando” y por consecuencia, mi memoria es para siempre.
Soy un baúl que conserva emociones, sentimientos, lugares, personas, momentos… Cuando los grandes historiadores no puedan recordar, allí estaré yo. Da Vinci murió, pero yo sigo aquí. Gracias a ello, conoces a la Mona Lisa. Seguramente también has visto el cuadro de La Última Cena.
Sé que hoy el mundo vive, al mismo sentir, una situación histórica. En unos años puedes revisar mi baúl. Te mostraré cómo empezamos. Y sobre todo, cómo hicimos para salir de esto y reinventarnos.
Creo que por eso aún existen personas arraigadas a mí. Porque mientras yo exista, vivirán los recuerdos.
A lo largo del tiempo, muchas personas han descubierto diferentes formas de incluirme. Unas lo han hecho sobre lienzo, sobre tela, sobre papel. Con acuarelas, con oleo o colores. Con pinceles, también con los dedos.
Como mi memoria es buena, sé que Samuel emplea técnicas mixtas, técnica de collage, entre otras tantas formas de crear mundos llenos de movimiento y color. Mucho color.
Una vez le preguntaron “¿Qué es lo que más disfrutas de pintar?” y respondió “Lo que más disfruto de pintar es la capacidad de convertir una manifestación física en algo más: un sentimiento, una historia… el hecho de usar lienzo, cerámica y fabricar un objeto que genere una reacción, me parece muy interesante”. Y yo doy fe de eso.
Samu disfruta retratar a personas que apenas va conociendo. Como todo humano, se ha sentido estancado. Cuando eso pasa, él recurre a mí. Una vez dijo que, cuando no puede hacer algo, se dibuja a sí mismo logrando eso que no puede hacer. De ahí en adelante, todo cambia.

Queremos seguir recorriendo el mundo
– Si no hubieses sido artista, ¿Te visualizas en algo más? – “Me gusta crear cosas con las manos que puedan alegrar a otras personas. Si no me dedicaría a la pintura, seguro haría panes artesanales… O algo así”
Él, sin duda, es un artesano. Su vida siempre estará llena de mí. Nuestra aventura apenas comienza. Queremos seguir recorriendo el mundo.
La esencia de sus cuadros no es algo superficial. Se basa en la reacción, la emoción, en causar algo en quien lo ve. En un futuro, el plan es llegar a Estados Unidos, también al centro de Europa. Francia, quizá Holanda. Samuel es paciente pero lleno de expectativas.
No cabe duda de que los símbolos fantásticos, las historias indígenas, las historias del Caribe, esas que dejan conocimiento social, y sobre todo, la vida misma, seguirán siendo parte de nuestras metas.
Por lo pronto, seguiremos guardando la historia en papel, con acuarela, óleos y muchos colores. El joven detrás del pincel, y yo, el arte, seguiremos buscando maneras de recorrer el mundo y llegar a ti.

Créditos fotográficos: cortesía de Samuel Sarmiento.
Redacción: Mary Aranaga
