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Salud y Belleza

El arte perdido de escuchar (y cómo recuperarlo)

Yaya Urdaneta · 22 nov 2025

El arte perdido de escuchar (y cómo recuperarlo)

Desde que me certifiqué como Coach de respiración hasta mi más reciente certificación

como Life Coach, hay un tema que ha estado presente y que antes nunca me había

cuestionado: cómo escuchar.

Siempre pensé que escuchar era algo que sucedía de manera automática, y que los años de experiencia ya me hacían experta. Pero estudiarlo me hizo entender que escuchar de verdad es una práctica consciente y que quizá, la mayor parte del tiempo no estamos realmente escuchando… sino esperando nuestro turno para responder.

¿Hemos dejado de escuchar?

Aunque por naturaleza mientras alguien nos habla nuestra mente suele estar pensando en lo que vamos a decir, antes escuchar se hacía mucho más fácil y era parte natural de la vida. Se contaban historias, se compartía alrededor de una mesa, y no había tantas interrupciones ni notificaciones a cada segundo en el celular.

Hoy, en cambio, vivimos un ritmo tan acelerado que escuchar y ser escuchados con atención se volvió un lujo, y perderlo es, quizá, uno de nuestros mayores errores.

Mejorar tu escucha puede transformar prácticamente todas las áreas de tu vida. Pero si escuchar es tan importante, ¿por qué nos cuesta tanto hacerlo bien?

El costo que pagamos

La mayoría de las personas están mucho más preocupadas por ser escuchadas que por escuchar para comprender, pero cuando no escuchamos realmente, el costo que pagamos es alto.

No escuchar de verdad no solo te hace perder información, también te hace perder conexión. Y cuando no hay conexión, lo que se resiente no es la conversación: son las relaciones.

Pocas cosas hacen sentir tan valorado a alguien como ser realmente escuchado. No hay mayor respeto que una escucha sincera.

Reaccionar VS Responder

La neurociencia de la conversación ha demostrado que solemos planear lo que vamos a decir antes de que el otro termine de hablar. En ese momento, nuestra atención se divide: una parte sigue procesando lo que escuchamos, mientras otra ya está preparando la respuesta, y esa “doble tarea” reduce la calidad de la escucha.

La razón de esto es que nuestro cerebro está preparado para reaccionar rápido. Y sí, esa velocidad es útil: las conversaciones fluyen y no hay silencios incómodos, pero también

tiene un costo: dejamos de escuchar de verdad y caemos en el piloto automático de reaccionar.

La buena noticia es que también tenemos la capacidad de elegir con conciencia, de responder con atención desde la escucha plena.

Al final, la pregunta es simple: ¿quiero que me maneje el piloto automático o quiero escuchar de verdad?

De la reacción a la presencia

Escuchar de verdad significa realmente abrirte a lo que el otro comparte. No estar esperando tu turno, sino manteniéndote presente. Desde ahí, tu respuesta deja de ser automática para convertirse en consciente.

Aquí tres ejercicios para probar desde hoy:

Exhala antes de hablar:

Normalmente, solemos inhalar antes de hablar: es el cuerpo avisando que queremos intervenir. Pero si en ese momento eliges exhalar primero, creas una micro-pausa que evita la reacción automática y abre la oportunidad para preguntarte: “¿Esto que voy a decir suma, o solo necesito hablar?”

Aunque practicarlo puede parecer muy simple, es un ejercicio muy poderoso. Entrena hacerte consciente de tu respiración y darte cuenta cuando la estás reteniendo para entrar en la conversación.

En ese instante, en lugar de lanzarte a hablar, suelta primero. Esa exhalación abre un espacio pequeño pero valioso: el espacio para elegir cómo responder.

Medita para entrenar la presencia:

La neurociencia muestra que la meditación reduce la ac+vidad de la red cerebral que suele estar ocupada en planear lo que vas a responder mientras alguien habla. En otras palabras, meditar entrena a tu mente para bajar ese ruido interno, y así escuchar plenamente.

Existen muchos tipos de meditación que pueden ayudarte, pero todas comparten lo mismo: volver una y otra vez al presente. Puedes simplemente sentarte en silencio unos minutos enfocando tu atención en tu respiración o en una frase o mantra. Recuerda que para este ejercicio la intención no es dejar la mente en blanco, sino entrenar tu atención.

Cada vez que notas que tu mente se fue y la traes de vuelta, estás fortaleciendo el mismo músculo que luego necesitas en una conversación: quedarte presente, escuchar sin adelantarte y responder desde la calma.

Desde ahí, responder se vuelve una elección consciente, no un reflejo automático.

Hazte una pregunta poderosa:

Y para poner en práctica mi certificación de Life Coach, te cuento que las preguntas tienen el poder de interrumpir el piloto automático y abrir un nuevo espacio de conciencia.

Toma un momento y respóndete con honestidad:

¿Qué cambiaría en mis relaciones si elijo responder en lugar de reaccionar? ¿Qué costo estoy pagando hoy por reaccionar sin pensar?

¿Qué puertas podrían abrirse en mi vida si elijo una respiración antes de contestar?

Escuchar profundo empieza por escucharte diferente, y cada pregunta que te haces con honestidad es una invitación a honrar el espacio que se abre dentro de ti.

El poder de elegir escuchar

Aprender a escuchar no es solo una forma de comunicarte mejor, es un acto de presencia. A veces creemos que escuchar con atención nos quita tiempo, que es un lujo que no podemos permitirnos.

Pero, ¿y si no escuchar es lo que más caro nos cuesta?

Tal vez sea una de esas pequeñas revoluciones que, aunque sean simples, cambian todo. Porque cuando eliges escuchar y responder con conciencia, no solo transformas una conversación: transformas la manera en que eliges vivir.

Publicado en la revista impresa EntreSocios (Edición No.176)

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