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Arte y Cultura

El día que el puente se partió en dos

Jairo Márquez Lugo · 5 abr 2024

El día que el puente se partió en dos

El 6 de abril de 1964 tumbaron el coloso que une las costas del Zulia

El tanquero Esso Maracaibo perdió el control desde el canal de navegación del Lago de Maracaibo e impactó contra las pilas 31 y 32, haciendo que cayeran sobre él 300 toneladas de concreto. La nave y el puente quedaron a oscuras, por tanto se hicieron invisibles para los siete vehículos que cayeron a las aguas desde una altura de 40 metros. Ocho personas perdieron la vida en este accidente.

Crédito: Texto: Jairo Márquez Lugo/Imágenes: Cortesía Diario Versión Final

Poco tiempo antes de que el Puente Rafael Urdaneta cumpliera dos años de útil existencia para comunicar la costa occidental y oriental del Lago de Maracaibo, ocurrió una tragedia que colapsó sus servicios y alertó sobre la posibilidad de un mal mayor.

La noche del 6 de abril de 1.954, cuando al reloj le faltaban dos minutos para darle la bienvenida al nuevo día, un tanquero de nombre Esso Maracaibo impactó contra las pilas 31 y 32 del coloso de cemento, destruyendo parte de su estructura y haciendo precipitar a las aguas siete vehículos y ocho personas que no pudieron salvar sus vidas.

El estruendo fue tal, según lo comenta Pedro Barboza en su libro Memorias del Zulia (2.001), que se escuchó en el Cuartel de Bomberos de Maracaibo. “El puente y el buque quedaron a oscuras”, refiere el honorable y extinto historiador. “Los Bomberos Marinos tardaron en llegar al lugar del siniestro”.

Los hechos

Aunque el Puente sobre el Lago fue diseñado para permitir el paso de embarcaciones de igual o mayor tamaño, el Esso Maracaibo perdió el rumbo al producirse un corto circuito en el generador número 2, el cual lo dejó a la deriva y a merced de la suerte.

“De inmediato se activó la alerta y el capitán y el jefe de máquinas ordenaron las maniobras de emergencia para lanzar las anclas de popa con los cabrestantes de vapor, con la finalidad de tratar de cambiar el curso de la nave y vararla en los bancos de arena que rodean el canal de navegación, pero apenas lograron que la nave virara sobre su eje de popa -en sentido hacia la Costa Oriental del Lago-, haciendo que se rozaran las pilas 31 y 32. El ángulo de incidencia respecto al eje del canal de navegación fue de 15 grados, lo cual ocasionó el derrumbe de 259 metros de la estructura”, reseña la enciclopedia de Wikipedia.

“300 toneladas de concreto cayeron sobre la nave. La iluminación del puente quedó trunca en el boquete abierto y los vehículos que no pudieron detener su marcha cayeron al Lago”, refiere por su parte el Diccionario General del Zulia de Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra (1.999). Se calcula que dicha caída fue de aproximadamente 40 metros de altura.

El capitán a cargo de la tripulación era Avelino González Zulaika, natural de Arenas (provincia de Vizcaya, España), nacionalizado venezolano. Era considerado como uno de los más veteranos hombres de mar que tenía a su servicio la empresa Creole Petroleum Corporation, hoy Exxon. “Tras recorrer 300 metros de la ruta hacia Aruba y cuando faltaban pocos nudos para cruzar el puente por el canal principal, las luces de cubierta y de todos los compartimientos de la nave se pararon, hecho éste que constituyó el primer indicio de la falla en el sistema eléctrico”, refiere el diario Versión Final en su edición 95.

El tanquero sufrió daños en la cubierta, los costados y el puente de mando, pero no registró pérdidas humanas. Tampoco se derramaron ninguno de los 236 mil barriles de petróleo que cargaba, por fortuna.

Recuperación

Ocho meses y siete días duró la reparación de la estructura, cuya inversión fue pagada por la Creole Petroleum Corporation y ascendió a 30 millones de bolívares.

Mientras tales obras se realizaban, los zulianos volvieron a emplear el sistema de ferrys entre Maracaibo y Palmarejo, que para la época ya estaba en desuso.

“Las pérdidas económicas –acota el Diccionario General del Zulia– fueron gigantescas, a pesar del servicio de ferrys que sirvió de paliativo. La reinauguración del puente fue el 30 de octubre de 1.964”.

SI hoy ocurriera una tragedia similar, los zulianos se verían obligados a tomar la ruta del sur del Lago y la carretera Machiques-Colón para desplazarse desde la costa oriental a la costa occidental del Lago y viceversa, pues el servicio de ferrys es cosa del pasado y el plan para construir una vía alterna al Puente sobre el Lago no se ha cristalizado aún.

El puente Nigale –como es conocido- es una idea del ex gobernador Manuel Rosales, cuyo proyecto se lo adjudicó el Gobierno nacional. Uniría la Costa Occidental, en el municipio Mara, hasta Miranda, en la Costa Oriental del Lago, con una extensión de 10,2 kilómetros. Contaría con una vía férrea y un túnel sublacustre, así como con paradores turísticos para el disfrute de los usuarios.

Se sabe por noticia criminis que los 75 millones de dólares que tenía aprobada la obra fueron transferidos al ferrocarril Puerto Cabello/La Encrucijada, por tanto, habrá que esperar a que se le asignen nuevos recursos y que no ocurra una tragedia como la de 1.964.

El Esso Maracaibo fue construido en 1.959, por Hitachi Zosen Innoshima, con las siglas de identificación 24727 GRT / 35601 DWT. Contaba para su propulsión con una turbina de vapor que le permitía alcanzar una velocidad de 15 nudos y un desplazamiento de 36.000 toneladas. Luego de la tragedia fue reparado y estuvo navegando aguas venezolanas hasta 1.985.

Tragedias en el Lago

-Éste es uno de los cinco sucesos significativos que han involucrado al Lago de Maracaibo en la historia reciente, algunos de ellos con pérdidas humanas.

El hundimiento de la piragua “Ana Cecilia”:

-El primero de estos acontecimientos fue el hundimiento de la piragua “Ana Cecilia”, a las 10:20 minutos de la noche del 8 de agosto de 1.937, llevando casi cien pasajeros por encima de lo permitido y dejó sin vida a más de 80 personas. Era una embarcación a motor y también usaba velas. La nave se volteó entre La Arreaga y San Francisco debido al viento y al fuerte oleaje, y se dirigía de Maracaibo a Cabimas. Lograron salvarse 112 personas, algunas de ellas nadando hacia la orilla y otras luego de la distribución de los pocos salvavidas disponibles, pues la ayuda llegó cuatro horas después del siniestro. “A todas luces, decenas de hombres habían sido víctimas de la imprudencia y, en parte, de la avaricia que muchas veces ‘rompe el saco’”, dice monseñor Gustavo Ocando Yamarte en su libro Historia del Zulia (1.986). Una lancha de nombre Ana María Campos emprendió el rescate.

El choque de la Piragua La Diáfana:

-El segundo ocurrió el 8 de enero de 1.955 en horas de la noche, cuando la piragua La Diáfana, capitaneada por Marcos Urribarrí, chocó contra la plataforma del pozo petrolero B279 de la Creole y se incendió. El siniestro dejó un saldo de 41 muertos (entre ellos Rosario Solarte, gloria del baloncesto nacional) y 11 heridos. El capitán logró sobrevivir. La embarcación zarpó de Bobures (municipio Sucre) con destino a Maracaibo. Traía 60 pasajeros y un cargamento de azúcar, maíz y plátanos que no pudo ser despachado.

Un autobús de la línea Expresos Maracaibo, se precipitó al Lago desde el puente:

-Luego del siniestro del Esso Maracaibo, el 5 de abril de 1.991 a las 11:00 de la noche se precipitó al Lago desde el puente un autobús de la línea Expresos Maracaibo, tras sufrir una falla mecánica. Se calcula que casi 50 personas perdieron la vida en esa oportunidad. El autobús salió de la capital zuliana con destino a Caracas, y según las investigaciones, llevaba exceso de velocidad, viajeros y equipaje, lo cual unido a un desperfecto mecánico ocasionó una tragedia difícil de olvidar.

Derrame en el lago del tanquero de bandera griega Nissos Amorgos

-El 28 de febrero de 1.997 ocurrió en el Lago de Maracaibo la tragedia ecológica más grande que haya experimentado el país, cuando el tanquero de bandera griega Nissos Amorgos sufrió un derrame de 25 mil barriles de petróleo en pleno canal de navegación. Inundó la costa sur de Caimare Chico y el norte de la isla de San Carlos, sitios que se convirtieron en centros de diseminación y anclaje del crudo derramado según el Diccionario General del Zulia (Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra, 1999). En aquel entonces, el Gobierno Nacional exigió de manera muy tímida la indemnización por daños causados a nuestro ambiente y el perjuicio económico para los pescadores, según el referido texto.

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