EN ÍNTIMO CON Édgar Velásquez e Iraida Villasmil

¡Esta no es una entrevista sobre política, es sobre la familia y el amor!
Por: Audrey C. Vera Prieto / Fotos: Elio Ríos
Esta entrevista es sobre dos personajes muy queridos en la sociedad marabina. Ella, hiperquinética. Él, calmado. Ella, encantadora, adora a la gente. Él también es encantador, fascinante, podríamos decir, en su forma de hablar y de mirar a Iraida. Ella va ofreciendo café y caminoteando por toda la casa rápidamente, y si se detiene, seguro será para reacomodar alguna pieza de arte o un portarretrato. “Ella es muy ordenada, yo no, comenta él”.
Ella es Iraida Villasmil, presidenta del CLEZ; él, Édgar Velásquez, abogado y educador en Biología y Química. Juntos son un feliz matrimonio que arriba a sus 35 años de casados el próximo 17 de diciembre Sí, y como dice el chiste, aún se hablan. Y no solo se hablan, conforman un equipo, una sociedad que construyeron durante tres décadas y media: una familia de cuatro hijos. Dos en el cielo, y dos en la tierra. Pero sobre los muchachos le contaremos luego.
Ahora conoceremos lo que todo el mundo siempre quiere saber: ¿cómo se conocieron?
Édgar Velásquez es oriundo de Punto Fijo. Ya a los 19 años yo estaba graduado de educador en Biología y Química porque adelantaba materias en Verano. “Un día me dicen que están buscando un profesor para bachillerato en Los Robles, me insistieron tanto que fui a una entrevista”.
Cuando el director de Caracas lo llama para informarle que sería el director en Maracaibo, Édgar dijo que desconocía a la sociedad marabina. “No te preocupes, le dijo el director, vas a trabajar con una señora para que sea el enlace social y ella te va a apoyar con eso”.

“Sin conocerla ya yo estaba enamorado de ella”
Entre risas comenta Édgar que cuando conoce a la señora en cuestión le pareció muy escandalosa, quien resultó ser la mamá de Iraida…
Édgar ya había visto a Iraida en los periódicos, “La veía en las páginas sociales de Panorama, y yo decía, me gusta esta muchacha, recortaba las foto y las pegaba en el cuarto. Mis amigos me decían quién es ella, y yo decía, es mi novia. Pero yo no la conocía. Yo siempre dije que me casaría con ella aún sin conocerla en persona”.
Un día la mamá de Iraida, le muestra a Édgar un álbum de fotografías de su matrimonio, “y yo veo a Iraida y le dije, ¡ella es mi novia, con ella me voy a casar!, y me dijo, no, no, no, con ella no, con ella (señalando a su otra hermana), ¡es que Iraida no está hecha para el matrimonio!”.
Édgar continúa con la historia sonriente: “Pasa el tiempo, y un día Iraida fue al liceo a llevarle comida a su mamá y me vio, nos presentó y ella siguió yendo al liceo. En enero la invité a la fiesta de los maestros, al dejarla en su casa ella me besó. “Vamos a casarnos”, le dije…
Con los cafés llega la historia de Iraida, “yo le fui a llevar almuerzo a mi mamá, ella ayudaba muchísimo en el colegio, como mamá de colegio y estaba loca de que conociera al director. Yo estaba recién graduada de abogado, tenía 23 años. Y le dije: “Ay, mamá por Dios, enamorarme de un profesor” (risas). Un día fui a llevarle el almuerzo a ella, en ese momento él salió, ¡yo en cuanto lo vi, me enamoré. Yo dije este es. Sin saber que él ya estaba enamorado de mí, que veía mis fotos, porque yo era un poquito andariega (risas), andaba de fiesta en fiesta…!
“Al año y medio nos casamos, casi sin planificarlo. Nos casamos el mismo día que mi hermana, con un cortejo de 43 personas”.
Cuatro hijos: dos en la tierra y dos en el cielo
Carmen María y Sofía son sus dos hijas. Felizmente casadas con Jesús y Rodrigo, respectivamente, y con dos hijos cada una: Carmen tiene dos varones, y Sofía dos niñas. “Cuando viene el más pequeño tengo que recoger todo. Es destructor” (risas), cuenta Iraida.

“Nosotros pasamos por una situación muy difícil recién casados, porque tuvimos un varón, nació y murió el mismo día, y luego una hembrita, nació y murió a los tres días”. Iraida se levanta del sofá y nos muestra una pared donde hay muchísimas piezas de vírgenes y un cuadro con dos ángeles, “estos son de Rafael. Este cuadro me recuerda a mis hijos. Así yo me imagino a Juan Fernando recibiendo a Sofía Mariana. Así yo me imagino a mis hijos en el cielo”.

“Se nos han pasado estos años muy rápido”
Entre risas Iraida comenta que para Édgar la vida con ella es como estar en una montaña rusa, solo que esta no tiene final… (risas). “Saberse reír, también es un gran truco de la vida y es importante que la pareja se disfrute”.
Para Iraida el secreto de su matrimonio es la comunicación y el amor. “En el momento que él vio que yo tenía esta inclinación política, decidió apoyarme, cerró un emprendimiento, y me dijo voy a dedicarme un poco más a las niñas para que tú puedas estar tranquila”.
“Estar enamorado y amarse para mí es el secreto de nuestro matrimonio, y amarse es cuando tú aceptas a la persona como es”, afirma Édgar. “Y te voy a decir algo”, comenta Iraida con mirada de complicidad a su esposo: “Édgar cocina exquisito y también administra el dinero” (risas).
“Eso es lo que tiene el matrimonio, contrastes oscuros, contrastes más claros, bonitos, amargos. Pero si la pareja se quiere y está clara en los valores y está Dios de por medio…Pienso que a las parejas de hoy día les hace falta mucho vivir la espiritualidad, hay que tener fe en algo. Quien no tiene a Dios de primero, todo lo que tiene debajo se puede desbaratar. A veces el amor no es suficiente, a veces el amor se pierde y tienes que salir a encontrarlo”.
