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EntreNos Inédito: Alicia Soto Belloso «…vida estamos en paz».

Titi Romero Pantin · 31 jul 2022

EntreNos Inédito: Alicia Soto Belloso «…vida estamos en paz».

EntreNos por Titi Romero Pantin

El día 30 de julio de 2022, una mujer valiosa, valiente, enamorada de la vida, excelente hija, hermana, amiga, madre, tía, trabajadora, se despidió de este mundo terrestre en la ciudad de Bruselas, en el Reino de Bélgica, acompañada de sus hijos Plinio Antonio, Sabrina y Marco Antonio.

Recibí la inesperada noticia directamente de mi mamá María Pantin por supuesto totalmente devastada y cómo no, si Alicia Soto forever fue su mejor amiga, siempre se identificaban como «Mi Hermana» y lo certifico, es que jamás nada las separó. Y puedo decir que tampoco la relación entre nosotros sus hijos puesto que siempre en nuestros cumpleaños, un mensajito de felicitaciones nos hacen llegar.

Este tipo de situaciones que no queremos vivir aunque sabemos que tarde o temprano es lo único seguro que tenemos en la vida, me hizo recordar aquel 13 de abril de 2009 cuando junto con mi equipo EntreSocios visitamos su casa para hacerle una merecida entrevista que se publicaría en la edición dedicada a las madres.

La Entrevista

Aún recuerdo su sorpresa cuando la llamé para decirle que quería que fuera nuestra invitada. «Hija que honor que me haces, ¡Claro! cómo no voy a querer si eres Titi, hija de mi hermana de la vida María Sylvia¨.

Esa mañana nos trasladamos a su casa, Jairo Márquez Lugo, Eugenio Duarte y mi persona, para disfrutar de todos los cuentos que sin duda nos relataría. No sé si fueron 2, 3 a más horas, lo cierto es que en muchos momentos me sentí parte de ese libreto.

Titi, hay que engavetar la entrevista…

Fotos, abrazos, risas y muchas ganas de más… Pero minutos antes, de la despedida, un cambio de señas: hija que pena tengo, hay que engavetar la entrevista, ya llegará el momento, no por mi…me lo acaban de exigir. No lo podíamos creer, pensamos que era un chiste…

Fue una difícil decisión para nosotros, sin embargo la petición la aceptamos porque ella nos lo pidió.

Consternados por ese «suicheo» de última hora, esperamos unos días; Jairo me compartió los adelantos de la entrevista para mostrársela a Tía Alicia quien tan pronto la leyó me llamó para darme las gracias, me dijo que la disfrutó muchísimo, que le encantó y que la aprobaba para cuando yo lo considerara.

Llegó el momento de abrir la gaveta.

Personalmente decidí esperar, y no sé por qué pero lo hice, sin embargo no quiero ser yo la que pase al otro plano y esta historia contada por su propia protagonista nunca se publique como siempre lo soñó.

Transparente, precisa y sin tapujos.

Hechos narrados en primera persona, sonriendo y orgullosa del camino transitado. Gracias Tía por la confianza al abrir tu corazón.

Jairo no pudiste haber escogido mejor título para esta Entrevista: «Mi historia está completa».

Extractos de una

Entrevista Inédita

Abril 13, 2009

La entrevista realizada por nuestro periodista Jairo Márquez Lugo es hermosa, llena de detalles y vivencias, sin embargo decidí tomar extractos de algunos párrafos y citas textuales que resumieran la vida de mi Tía Alicia y no solo quedaran notas de obituarios en el ciberespacio sino referencia bibliográfica de una gran mujer que dejó huellas indelebles, inspiradoras para la familia, sus allegados y las nuevas generaciones.

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Jairo lo título: Alicia Soto Belloso nos honra en el mes de las madres: “Mi historia está completa».

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Del sumario tomé un párrafo entre comillas:

Arrepentirme de algo sería negar mi historia, y mi historia está completa. Tengo todavía mucho que dar y que recibir, y espero que papa Dios me deje mucho tiempo aquí, porque soy una enamorada de la vida. Y digo como Amado Nervo: ‘Vida nada me debes, vida nada te debo, vida estamos en paz’”.

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Jairo nos regala una breve descripción de nuestra entrevistada, no todo lo tomé, pero resalté sus frases textuales, todas llenas de sabiduría.

Alicia es nieta de don Ramón Soto González, prominente médico en nuestra región, y de don Manuel Belloso, fundador de Comercial Belloso (Cobeca) y del Club Náutico de Maracaibo. Ella nos abrió las puertas de su casa, junto al Lago de Maracaibo, para conocer su exquisita personalidad y cómo la ha reflejado en cada rincón de su hogar, embriagado de plantas y obras de arte.

Ella se proclama “Escorpio total” para definirse como una persona “paciente, que perdona pero no olvida, capaz de bloquear en mi mente esos momentos difíciles para que no me perturben. Rara vez me sacan de mis casillas, pero cuando lo hacen lo hacen”.

“Toda experiencia es una historia, y de todo mal momento se puede aprender una lección. Los rencores han pasado con mis años de otoño”, señala para explicar su técnica de autosanación.

Hace ya mucho tiempo, olvidó la importancia de sus apellidos –dos de los más connotados de Maracaibo- para comenzar a ser simplemente Alicia, “Alicia en mi país de las maravillas”, como dice. Nos recibe ofreciéndonos un refrescante té para luego abrirnos su corazón.

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Parte de su maravillosa historia

“Mi familia volvió al país cuando estaba muy pequeña, y siempre he sido venezolana, con mi pasaporte y todo. Cuando regresamos nos fuimos a vivir a una finca llamada ‘Santa Rosa’, que había comprado mi abuelo materno en la vía a Perijá. Ya en edad escolar nos mudamos a una casa ubicada en la esquina de la avenida Bella Vista con calle Falcón llamada ‘El Cardón’, frente a ‘San Joaquín’, la casa de los Belloso, y tiempo después a una quinta de la Virginia llamada ‘La Motilonia’ cuando todo esto era aún monte y culebra”, refiere.

Siguiendo con las confesiones, reconoció ser mayor que Enrique y Eleazar, sus dos hermanos, aunque sus amigos y allegados hayan creído lo contrario hasta este momento. “Pocos saben también que entre mis familiares me llaman ‘Negra’, quizá por ser más oscura que mis hermanos”, añade como complemento.

Sus padres, Eleazar Soto Matos -ingeniero agrónomo- y Margarita Belloso de Soto, proporcionaron parte de las herramientas que empleó para superar los obstáculos que la vida le estaba reservando.

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Estudió en Maracaibo y Barbados.

Alicia vivió una infancia muy feliz, en contacto con el campo y sus animales. Ya en Maracaibo, los tres primeros grados de su primaria los cursó en el colegio “La Presentación”. A tan corta edad –sostiene-, la vida comenzó a decidir por ella, pues fue enviada a la isla de Barbados a estudiar hasta graduarse de bachiller en una institución de las monjas ursulinas.

“Me enviaron a Barbados porque, de tanto criarme en fincas, adopté algunas costumbres poco usuales en las niñas, como por ejemplo andar con puñales, rifles de balines, montar a caballo o cazar animales. ¿Yo, jugar con muñecas? ¡Qué aburrido! Cuando nos reuníamos los niños de la familia, me iba con los varones a jugar trompo y canicas. Fue entonces cuando los mayores dijeron que tenían que quitarme los pantalones, enseñarme modales y comenzarme a arreglar. Recuerdo que mis primas llegaban a ‘San Joaquín’ con lacitos, sus vestidos de organdí y pidiendo la bendición, y yo llegaba diciendo sólo ‘hola’, al seco, apenas lanzando un beso al aire”.

Alicia vivió en Barbados entre los nueve y 17 años de edad. De tanto haber estudiado con religiosas pensó alguna vez ser parte de ellas, aunque la idea no prosperó. “¿Te imaginas, yo de monja?”,...Ni en tanto tiempo interna pudieron dominarme las monjas, por mi carácter tan fuerte. Pero sin duda dejé huella allá, y el internado dejó huella en mí”, refiere con un aire de nostalgia.

El hecho de estar en Barbados y de iniciar desde allí sus primeros viajes internacionales –en peregrinaciones religiosas a Europa, por ejemplo- perfiló en ella su espíritu aventurero.

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La llegada a Maracaibo

Alicia no necesitaba trabajar para obtener su sustento diario, pues lo tenía garantizado en su casa; sin embargo, al llegar a Maracaibo, aprovechó su condición de bachiller bilingüe para pedir empleo en la línea aérea Pan American, en el área de tráfico y reservaciones. La aceptaron y ello generó un escándalo en la familia.

“Siempre he sido una mujer muy activa. Esa ‘lavativa’ de irme al club a ponerme bronceador y esperar que vinieran los chicos a conversar no estaba en mí. Quería hacer algo útil, alguna cosa, lo que sea”, refiere.

El desafío continuó al aceptar otra oferta laboral, esta vez en la empresa Semarca, dedicada a la comercialización de embarcaciones marítimas.

Aún así, cree que en esa época no logró salir de la “cúpula de cristal” en la cual dice que la tenían. De hecho, su inevitable contacto con gente de la sociedad de aquella época le hizo conocer a quien sería su esposo a partir de los 23 años de edad: Plinio Montiel.

“Plinio me pareció muy buenmozo, y me cautivó desde el principio. Me enamoré realmente de él. Los de antes habían sido sólo ‘noviecitos’; él fue formal”, aclara.

Como en casi todos los matrimonios, los primeros tiempos fueron los más felices. Se mudaron por un par de años a Ciudad de México y Houston para que él continuase sus estudios de Arquitectura. Viviendo en Estados Unidos tuvieron a Plinio Antonio (1.967), el primer hijo, quien es economista y, a juicio de su mamá, un hombre “inteligente y emprendedor”.

Los esposos Montiel-Soto tuvieron dos hijos más; Sabrina (1.969) y Marco Antonio (1.976). Ambos, a diferencia de su hermano mayor, viven fuera del país. Ella es directora de cine y reside en París.

Él también se decidió por Europa y, tras probar suerte como fotógrafo profesional en París, Barcelona y Berlín optó por la capital alemana.

“Cuando se fueron de Venezuela –reconoce Alicia- fue como una daga en el alma, pero los apoyé porque yo también soy aventurera. Sólo les dije que no cayeran en la tentación de malos hábitos y que había dos maneras de vivir: vivir para sobrevivir y vivir para saber vivir. Han tenido éxito y me siento orgullosa de ellos, al igual que de Plinio. Hoy son mis tres tesoros, que me han dado el ánimo para vivir y continuar. Lo único que espero de ellos ahora son nietos”.

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El divorcio. Corría el año 1.983.

Nos separamos por lo que llaman ‘diferencias irreconciliables’”, comenta Alicia.

Farmacia El Pilar

La familia le consiguió un cargo en la farmacia El Pilar, de la calle 72, donde aprendió el oficio de farmaceuta y puso en práctica los conocimientos sobre enfermería adquiridos en Barbados. Varias anécdotas divertidas surgieron de esa experiencia, pero prefiere que sus primos las cuenten.

Benedetti

Ya mentalizada como regente, recibe una oferta de trabajo de la empresa Benedetti (dedicada a la distribución de licores).

Esta vez, varios miembros de su familia –incluyendo su mamá- se opusieron a tal propuesta. “¿Qué hace una mujer divorciada vendiendo licores?”, se preguntaba escandalizada doña Margarita.

“Mi padre me dijo: ‘Si trabajar en la calle es difícil, trabajar con la familia es más difícil. Si lo que quieres es independencia económica a corto plazo, no lo vas a conseguir con la familia’. Él me apoyó y convenció a mi madre de que lo hiciera, decidiendo con ello alargar un poco más el cordón umbilical”.

Recuerdo que el primer día, un vendedor me preguntó lo siguiente: ‘¿Qué está haciendo usted aquí con esos apellidos, quitándole el pan a quienes realmente lo necesitan?’ Quedé en shock llorando, pero luego reflexioné y supe que debía defenderme sola”, señala.

La Gerencia de Ventas le asigna como primer cliente a Abraham Chumaceiro, dueño de Café Imperial.

Por supuesto que sabía sobre la existencia de Café Imperial, pero no tenía la menor idea de dónde quedaba. Me dijeron que en Pomona, y apenas sabía llegar al centro de la ciudad. Eso fue lo que hice: me fui a Las Pulgas y seguí a un carrito de Pomona, entre llantos por mi desesperación. Luego de tanto frenar mientras el carrito recogía y sacaba pasajeros, por fin vi el letrero de la empresa, pero al llegar no me pude bajar, pues tenía corrido todo el maquillaje. Menos mal que el señor Chumaceiro no estaba y pude ir otro día”, rememora hoy Alicia pero con una sonrisa.

Una experta vendedora

Luego de esta traumática experiencia, hizo de un mapa de Maracaibo su mejor copiloto. Con él recorrió la ciudad de norte a sur y de este a oeste, “matando miedos y limando asperezas conmigo misma”. “El Soto y el Belloso –apunta Alicia- se me olvidaron y me convertí en una experta vendedora, aprendiendo el bello arte de torear para lidiar a mis clientes, en su mayoría hombres. Y comencé a alejarme del círculo del club, a buscar otros grupos y a dedicarme a las plantas, que son mi pasión, siempre siendo prudente”.

Hasta la Soledad es mi compañera

Aunque en aquella época tenía un mayor atractivo físico y recibió muchas propuestas de galanes y no tan galanes, decidió no rehacer su vida. “Hubo alguien incluso que pronosticó que me arrepentiría por no casarme con él, y no acertó. Cierto es que hay un poco de soledad y que es reconfortante tener alguien con quien compartir, pero he llenado mi vida con tantas cosas que hasta la soledad es mi compañera”, confiesa.

De hecho, Alicia tiene en la planta alta de su casa un “rinconcito” donde están su computadora, fotos, libros y todo aquello que le permite soñar, reír y llorar cuando le place. Incluso, tiene allí un diccionario para practicar francés con su yerno. Las habitaciones de sus hijos permanecen intactas, con todos sus recuerdos, a pesar de que ya no están.

Actualmente lee “Némesis, la derrota del Japón”, de Max Hastings, y “La fiesta del chivo”, de Mario Vargas Llosa. “Los libros son como los perfumes: los uso dependiendo de mi estado de ánimo”.

Y dada la confianza del momento, accede a mostrarnos su dormitorio. A diferencia de otros tiempos, esta vez no teme reconocer que dejó la cama sin tender. Espléndidas fotografías de sus hijos, además de algunas pinturas suyas –especialmente flores-, cuelgan en las paredes. No hay un solo lugar en toda la casa que no refleje su personalidad. Todos los elementos tienen su justo espacio y dimensión, en perfecta armonía.

Los motores de su vida: Plinio, Sabrina y Marco

“Todos son personas de bien, con mucha calidad humana. Para nosotros fue muy duro el divorcio, pero nos unimos y decidimos vivir un proceso de aprendizaje mutuo basado en el amor. Hoy somos muy amigos y unidos. Ellos son mis motores principales”, admite.

Más allá de sus triunfos como rebelde o vendedora, Alicia se siente orgullosa de haber tenido éxito como padre y madre a la vez. “¿Cómo se logra? Con mucha fuerza y tenacidad, no dejándonos dominar por el cansancio y proporcionando una educación firme. No ha sido fácil, pero hoy puedo reírme del pasado”, dice con absoluta tranquilidad.

“Buen diente” y excelente viajera

Desde siempre, Alicia Soto Belloso se ha confesado amante de la comida, aunque prefiere más lo salado que lo dulce. Siempre tiene tiempo y disposición para un buen plato.

“Me encanta probar cosas nuevas, y a veces me he encontrado con chascos. El año pasado fui a China y comí perro sin saber. El guía nos dio a probar una carne y fui la única en aceptar del grupo de viajeros. Realmente estaba bueno, y le pregunté en inglés qué era eso. “Dog”, me respondió. “¿Dog?”, le pregunté de nuevo, y me dijo “yes”. Los demás se horrorizaron”, cuenta entre risas.

En ese y otros viajes ha probado comidas exóticas como alacranes y hormigas picantes. Considera a los cangrejitos negros “un manjar”. No se ha atrevido aún con culebras y gusanos, pero alguna vez lo pensó estando en África y a última hora se arrepintió.

“Voy a todas partes y siempre pregunto qué se come en cada lugar. Si no me gusta lo cambio por otro plato. No voy a viajar tan lejos para comer pollo”, dice a modo de reflexión culinaria.

Su delirio son las hamburguesas, y las carnes les gustan “término medio sangrante, nada de suelas de zapatos”.

Aunque se califica de “buen diente”, confiesa que su fuerte no es la cocina. Ella prefiere reunir a su grupo de amigas y aportar los ingredientes necesarios para, entre todas, preparar los platillos de la noche con un buen whisky o vino tinto.

El amor por la cocina lo comparte con el de los viajes. Conoce países de todos los continentes menos de Oceanía. Un destino que la marcó para siempre fue Marruecos. Tuvo la oportunidad de pasar la noche en uno de sus desiertos. “Fue un reencuentro del ‘yo’ con el ‘yo’, una experiencia que no puedo describir con palabras. No soy miedosa, pero esa vez me temblaron las piernas. Había tanto silencio que hasta sentía las palpitaciones de mi corazón. Fue una noche de llanto… Ante mis ojos pasó la película de mi vida y pude ver muchas cosas… Y el amanecer fue, sencillamente, espectacular. Descubrí que sólo el mar y los desiertos pueden producirme esa sensación”.

«Fue un reencuentro del ‘yo’ con el ‘yo’, una experiencia que no puedo describir con palabras».

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Lugar de Venezuela

La conozco toda. Pasé la navidad del año pasado e la Gran Sabana, una tierra mágica.

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Hace algunos años tuve la oportunidad de viajar a Marruecos con una amiga que trabajó conmigo en Bedenetti.

Su hija era la esposa del primer embajador de Venezuela en ese país. Fue un viaje extraordinario, donde tuve la oportunidad de sentarme en una mesa con muchos diplomáticos y puse en práctica todos los buenos modales aprendidos en Barbados. Allí le di la razón a mi mamá. En ese recorrido pedí visitar el desierto, como aventurera al fin. Conseguimos un guía que hablaba español para pasar una noche allí. Fuimos y nos quedamos en unas carpas.

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Antes leía mucho, ahora ya no tanto.

Se ha disminuido por la computadora e Internet. No soy una verduga, pero cada vez que aprendo algo nuevo es un reto para mí misma. Cuando me enteré que podía bajar música o conocer otros sitios, ha sido increíble. Con Internet preparo viajes reales y ficticios. Es un rinconcito para soñar.

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Le dedico mucho tiempo al jardín.

Los fines de semana los dedico mucho a la casa pero sin ser esclava. Antes sí. Si de repente no tendí la cama, no me voy a morir por eso. Cualquier cosa tranco la puerta y no veo.

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Actualmente sigo trabajando.

Soy gerente de una rama de tarjetería en Grafipress. Allí me han adoptado como familia. Me gusta mi trabajo.

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Monté un vivero con el cual tuvimos muchos contratos

Para mantenimiento y alquiler de plantas para diversos eventos. Eso fue a la par de las farmacias y de Benedetti, recién divorciada. Luego esa sociedad se disolvió, Decor Plant, con Magdalena León.

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¿Vio algo de lo cual pueda arrepentirse?

Pienso que todo lo que he hecho, bueno o malo, soy como intensa e impulsiva. El otoño me ha dado un poco de calma. Soy pujito. A veces las decisiones no han sido las mejores, pero si ya se tomaron hay que seguir adelante. No hay vuelta atrás. Hay que seguir para sacar las patas del barro.

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Mis hijos y yo supimos unirnos en el amor.

El amor es el éxito de todo. El amor está en todo, en el trabajo, en la familia. Por lo general se cree que si me enamoro, tú me darás amor. El amor está en mí y tú serás un complemento de ese amor, y por eso podemos funcionar como pareja. Debemos ser felices con nuestra vida y lo que hacemos.

Gracias Jairo por esta impecable entrevista que hubiese querido publicar en la fecha programada pero sin duda, el tiempo de Dios es perfecto. Tomé extractos, pero no fue fácil, toda es perfecta.

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