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La Dra. Mas y Rubí le dice “NO” a la exageración

Vanescka León · 15 dic 2025

La Dra. Mas y Rubí le dice “NO” a la exageración

Dos horas en la sala de espera del consultorio de la Dra. María José Mas y Rubí, observando el ir y venir de sus pacientes, fueron tiempo suficiente para confirmar una impresión: «Esta doctora realmente sabe lo que hace». Cada mujer que salía del consultorio compartía con las demás su satisfacción por los resultados obtenidos. Sin duda, esto confirmaba mi teoría.

Finalmente, llegó mi turno. La doctora me recibió con su aura de profesionalismo y amabilidad. Nuestra conversación tuvo lugar en su escritorio, donde los implantes mamarios nos hacían compañía (risas), siendo los testigos de la pasión que ella pone en su trabajo.

La “famosa” bata blanca

La vocación por la medicina de la Dra. Mas y Rubí surgió desde su infancia. En sus propias palabras, «desde que tengo uso de razón y conciencia, a mí siempre me gustó ver todo lo que implica temas de médico». La imagen de las profesionales con bata blanca y tacones en la clínica la inspiraba. Siendo una niña enfermiza que visitaba con frecuencia el hospital, desarrolló una admiración por la elegancia de los médicos. Tanto era su deseo que jugaba en casa con una bata y tacones, fingiendo ser doctora.

De la medicina forense a la cirugía general

Su interés inicial en la medicina se inclinó hacia la ciencia y la anatomía patológica. En la universidad, su fascinación radicaba en la medicina forense, atraída por la resolución de casos a través de autopsias. Sin embargo, a medida que avanzaba en la carrera en la Universidad del Zulia, su perspectiva maduró. Se sintió más atraída por la parte quirúrgica, especialmente por el área de emergencia y el manejo del paciente politraumatizado. «Cada paciente que llegaba a la emergencia, al que podía salvarle la vida y luego veía su evolución… eso a mí me encantaba”, comentó la doctora.

Tras graduarse como médico cirujano, cumplió con el año de rural e inició la especialidad de cirugía general en 2012, una etapa «espectacular» con un volumen quirúrgico muy alto que le proporcionó una base sólida.

La complejidad de la cirugía plástica

La cirugía plástica captó su atención al manejar traumas faciales y pacientes quemados. La doctora enfatizó que la cirugía plástica es una especialidad «bastante compleja» que va más allá de la estética. «Mucha gente lo ve como que solamente se dedica a la parte estética, y no es así», afirmó. Engloba áreas difíciles como la caumatología y la reconstructiva (traumas faciales, malformaciones congénitas, reconstrucción de mama post-mastectomía). Considera que “la parte estética es, entre comillas, la parte más fácil en complejidad quirúrgica», siendo la reconstructiva la más desafiante.

Su sello personal: resultados naturales

El trabajo de la doctora se distingue por su enfoque en la naturalidad y la elegancia. «Yo me dedico mucho. Yo no soy una cirujana plástica que busca una exageración en los resultados «. Ella siempre sugiere que «lo menos es lo mejor» y busca resultados que no sean exagerados, pensando en el futuro del paciente. Una de las cirugías que más solicitan y disfruta realizar son las reducciones mamarias, debido al impacto inmediato: «El efecto del antes y el después es fenomenal», explicó.

Más allá de la vanidad: la salud mental

Para la doctora, “‘el mayor logro es ver la cara de felicidad de la paciente al ver su cambio”. Ella destaca que la cirugía estética impacta directamente en la salud mental. «El verse bien y sentirse bien, eso es lo mejor. Eso te va a permitir a ti un mejor desenvolvimiento», expresó. Ha sido testigo de cómo la cirugía mejora la autoestima y la confianza de sus pacientes, incluso en el ámbito de pareja.

Ética, motivación y proyección

El principio ético fundamental que guía su práctica es la sinceridad. «Uno tiene que hacer el seguimiento de su paciente. Particularmente yo, no permito que nadie le haga las curas a los pacientes, las curas las hago yo». Su compromiso con el paciente es total: «Yo muero con ese paciente hasta que todo su proceso esté culminado», afirmó.

Su motivación es sencilla: «el poder trabajar lo que me gusta gracias a Dios y para lo que estudié».

Fuera del quirófano, su tiempo libre lo dedica a su rol de madre y a la familia, un balance difícil pero necesario. En cinco años, se proyecta expandiendo sus consultas y operaciones a otras ciudades de Venezuela, ya que considera que el crecimiento debe ser constante.

Publicado en la revista impresa EntreSocios (Edicion 177)

Fotografías: @barbieconcamara @mereguetengue.ve

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