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Mary Tere: Pasión, Propósito y Liderazgo con alma

Audrey C. Vera Prieto · 10 ago 2025

Mary Tere: Pasión, Propósito y Liderazgo con alma

Por: Audrey C. Vera Prieto. Fotos: Cortesía. CNP: 21744 / @audreyveraprieto.

Detrás de la mirada cálida y la voz decidida de María Teresa Pérez Llavaneras —“Mary Tere” para quienes la conocen de verdad— hay una historia tejida con propósito, entrega y un amor profundo por lo que hace. Nacida en Maracaibo, abogada egresada de la Universidad del Zulia, madre de dos y esposa, ha sabido conjugar el liderazgo empresarial con la sensibilidad de quien entiende que cocinar, como vivir, es un acto de cuidado.

Su trayectoria profesional es tan sólida como generosa. Desde la dirección general de un grupo empresarial con más de 80 años de historia en el sector agroindustrial, ha dejado huella en áreas jurídicas, de talento humano y responsabilidad social. Pero más allá de los títulos, Mary Tere ha sido una fuerza transformadora, guiada por la empatía. Se formó como coach ontológico, cursó programas ejecutivos en el IESA, y entendió que liderar también es escuchar, sentir, inspirar.

Al frente de la fundación del grupo y como cabeza del área de Responsabilidad Social Corporativa, ha llevado bienestar a comunidades del sur del Lago de Maracaibo. Bajo su liderazgo, florecen programas de nutrición infantil, becas educativas, atención médica para adultos mayores y redes de empoderamiento femenino. Su labor no busca reflectores: busca sentido.

Una chef con mirada y corazón

La cocina llegó a su vida como un llamado. Y ella, que nunca ha temido los desafíos, lo escuchó con claridad. Se formó como cocinera y panadera profesional en el Centro Educativo Culinario Concassé, donde la técnica se le volvió lenguaje. Obtuvo la certificación de la Asociación de Chefs, Cocineros y Afines de Venezuela y amplió su formación en áreas como enología, neurogastronomía, gerencia y antropología. Porque, para Mary Tere, cocinar es también pensar, sentir y comunicar.

«Mi primer trabajo en el mundo culinario comenzó justo al culminar mis estudios en Concassé. Decidí sumarme al equipo docente que guiaba a los estudiantes en su proceso de certificación. Fue una etapa intensa y profundamente transformadora: trabajaba a tiempo completo, en turnos matutinos y vespertinos, muchas veces también los sábados”.

Esa experiencia, lejos de agotarla, la encendió. Entendió que enseñar es una extensión del cocinar: es dar, acompañar, hacer espacio para otros. Y también para una misma. Porque cada clase, cada fogón compartido, la llevó a descubrir nuevas dimensiones de su identidad.

Más adelante, cursó el Máster en Comunicación y Periodismo Gastronómico del Basque Culinary Center. Allí afinó otra voz: la de quien entiende que contar la gastronomía es preservarla. Que narrar los sabores de un país es también proteger su memoria, su tierra, su futuro.

El plato como relato, como memoria, como abrazo

Mary Tere no cocina para impresionar. Cocina para cuidar. Para decir con un plato lo que a veces no cabe en las palabras. No persigue la moda, sino la verdad del ingrediente. Le interesa lo esencial: una crema de vegetales de temporada, una ensalada tibia que respete lo que la tierra dio, un guiso con tiempo y paciencia. Para ella, el mejor plato no es el más complejo, sino el más honesto.

Los ingredientes son, en su mirada, personajes con historia. No son solo componentes: son memorias, texturas, silencios. El ajo, el aceite, la sal: en ellos ve tradición, legado. Pero también cree en las virtudes invisibles que los sostienen: el criterio, la pasión, la sensibilidad.

«Compartir lo aprendido es también una forma de honrar lo vivido, y en ese compartir descubrí cuánto podía seguir creciendo”.

Admira a cocineros que, como ella, entienden la cocina como un acto ético: el legado de Armando Scannone, la elegancia serena de Anne Sophie Pic, la fuerza poética de Leonor Espinosa. No le interesan las estrellas Michelin si no hay alma. La estrella, insiste, está en el compromiso con lo que se pone en el plato.

Entre el fuego y la palabra

El equilibrio entre su rol como empresaria y su vida como cocinera ha sido su mayor reto. Pero también su mayor fuente de inspiración. Su cuenta de Instagram, Fuego y Recetas, es una bitácora íntima y rigurosa donde confluyen sus pasiones: la organización, el sabor, la escritura. Es un espacio donde comparte sin estridencias ni excesos, con claridad y ética.

«No creo en la perfección. Creo en el aprendizaje. En los platos que tienen historia, incluso cuando esa historia incluye una segunda vuelta”.

Los errores no la detienen. Las salsas que se pasan de punto, los caldos que se enturbian, las recetas que no salen. Todo es parte del camino. Aprendió, por ejemplo, que desgrasar un caldo no es solo una técnica, es una filosofía: “Ese truco me enseñó que no hace falta tenerlo todo hirviendo. A veces, lo más sabroso aparece cuando bajas el fuego y limpias lo que no aporta”.

Cuando no trabaja, cocina desde la sencillez: una pasta con aceite de oliva, una arepa con queso blanco y salsa rosada, un patacón maracucho crujiente. Platos que reconfortan, que cuentan de dónde viene y a dónde quiere ir. No tiene ingredientes prohibidos. Cree que, como las personas, todo debe entenderse en su contexto.

Una cocina con sentido

Su cocina sabe a honestidad. A técnica invisible. A fuego bien cuidado. A comida que no solo alimenta el cuerpo, sino que toca el alma. Porque para ella cocinar es un acto de amor consciente. Y si se le pregunta qué significa la cocina en una sola palabra, responde con una sonrisa: “Identidad, disciplina, valor, pasión, respeto. No puedo elegir una”. Pero si debe definirse a sí misma, lo dice claro: “Intensidad… pero bien equilibrada”.

Hoy, lo que más desea es seguir explorando la cocina vasca. Le atrae su sobriedad, el trabajo de sus fondos, su respeto al fuego, su arraigo. Es una cocina que, como ella, evita el artificio y honra lo real.

A quienes se inician, les da un consejo firme: “Formarse, tener paciencia y entender antes de improvisar. Cocinar bien no es un talento espontáneo: es una práctica consciente”. Cree en el poder del orden, en la importancia de la mise en place, en la belleza de lo esencial.

Y así, entre el fuego y la palabra, entre el rigor y la emoción, María Teresa Pérez Llavaneras continúa construyendo una cocina con alma. Una cocina que transforma. Una cocina que trasciende.

Publicado en la revista impresa EntreSocios (Edición No.175)

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