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Ronald Millán: Entre la precisión de la Odontología y el Teatro

Audrey C. Vera Prieto · 9 abr 2025

Ronald Millán: Entre la precisión de la Odontología y el Teatro

Por: Audrey C. Vera Prieto @audreyveraprieto / CNP 21744

Fotos: Norge Boscán / Elio Ríos.

Ronald Millán es un hombre de pasiones diversas. De signo Tauro, amante de la comida italiana y venezolana, vive con intensidad cada aspecto de su vida. Su relación con la gastronomía es simple: disfruta todo sin restricciones, compensando su amor por la comida con una vida activa en el ejercicio. Practica voleibol, Tai Chi y camina por las tardes para mantenerse en movimiento.

Su camino profesional lo llevó a estudiar Odontología en la Universidad del Zulia y a especializarse en el área, convirtiéndose en docente y dedicando gran parte de su vida a esta disciplina. Sin embargo, el destino tenía preparada otra sorpresa para él. Fue a los 31 años cuando una invitación inesperada lo llevó a descubrir su gran pasión: el teatro. Una casual conversación con Marelen Sisiruca, secretaria de la directora de Cultura de Urbe le abrió las puertas del Teatro URBE (TEU), donde comenzó su camino en las tablas.

Desde ese momento, su vida cambió. Su primera presentación fue en una obra navideña, donde interpretó a José en una puesta en escena poco convencional. Luego, el teatro lo llevó a festivales internacionales en Colombia, donde participó en montajes como: La Posadera de Carlo Goldoni, Bang, bang, estás muerto y, con El Juego en el Festival de la Olla en Chile. Este contacto con el teatro transformó su visión, sumergiéndolo de lleno en la actuación y la producción.

El teatro se convirtió en su refugio y su pasión. Durante años, participó en diversas producciones, incluyendo Let It Be, un tributo a Los Beatles que dejó huella en la escena teatral marabina. Formó parte de la agrupación TEA (Actoral Tea) y trabajó con directores como: Marcos Meza y Exio Carrasquero, fundamentales en su formación.

A medida que su experiencia creció, también lo hizo su rol dentro del teatro. De actor pasó a la dirección y producción, aprendiendo a manejar los aspectos técnicos y logísticos de las puestas en escena. Su amor por el teatro lo llevó a convertirse en coordinador general de TEA en Maracaibo, mientras sus colegas expandían la agrupación a Buenos Aires y Madrid.

Cuando la pandemia del 2020 detuvo las actividades teatrales, Millán, como muchos, se enfrentó al reto de adaptarse pero siempre creyó en la esencia del teatro como un arte en vivo, donde la conexión con el público es fundamental.

A lo largo de los años, ha dirigido montajes memorables y su anhelada adaptación de El Principito, donde buscó un enfoque novedoso incorporando visuales y un elenco joven.

El desafío de llevar Rocketman al teatro

Para Ronald Millán montar Rocketman no fue la excepción. Inspirado en la película biográfica de Elton John, Millán vio en ella un potencial escénico innegable. “Al ver la película, dije: ‘pero esta película es muy teatral, ¡qué genial fuera que yo pudiera hacer un tributo a Elton John!’, como se hizo con Let It Be, tributo a los Beatles, y Aire, tributo a Mecano. Así logramos hacer Rocketman”, comenta.

El desafío de mantener viva la escena teatral se ve reflejado en la falta de una cultura de temporadas sostenidas. A pesar del esfuerzo y el trabajo de, aproximadamente, nueve meses en el montaje de Rocketman, la obra solo pudo presentarse una vez debido a los altos costos.

El Cuento de Navidad

La intención es que se convierta en una tradición que el público espere con ansias cada año. “Queremos que la gente siempre busque verla porque cada año habrá un personaje diferente, otro actor, y así se le da honra a quienes han pasado por el elenco”, comenta Millán. Actores como: Máximo Pineda y William Quiroz han dejado su huella en esta producción, y actualmente, Denis Fernández es quien asume el reto de dar vida a uno de sus personajes más icónicos.

Hoy, Ronald Millán es un referente en la escena teatral zuliana. Su historia es la prueba de que la pasión puede encontrarnos en cualquier momento de la vida y que, a pesar de las responsabilidades profesionales, siempre hay espacio para los sueños. Entre la odontología y el teatro, ha encontrado el equilibrio perfecto, demostrando que nunca es tarde para reinventarse y seguir creando.

Publicado en la Edición No. 174 en la revista impresa EntreSocios (marzo 2025)

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