Guillermo Alfredo Belloso: el arte de merecer un legado centenario

Dirigir una corporación con más de un siglo de historia no es un derecho de cuna; es un privilegio que se conquista. Guillermo Alfredo Belloso, presidente del Grupo Cobeca, entendió esta premisa en sus recorridos por los centros de distribución de la empresa cuando apenas era un adolescente. Hoy, representa a la cuarta generación encargada de timonear un emporio de 118 años, respaldado por una formación de élite que justifica plenamente su silla en la cabecera: licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Rafael Urdaneta, con un Programa Avanzado de Gerencia en el IESA, un máster en el Instituto de Empresa de Madrid y actualizaciones estratégicas en las universidades de Colorado y Wharton. Su perfil no es el de un heredero que aguardó su turno, sino el de un ejecutivo forjado para el momento.
Para Belloso, la sombra de sus antecesores y el peso de la tradición no son un ancla, sino un motor. Entiende que una compañía de tal magnitud, en un país de constantes transformaciones, exige agilidad para no quedar atrapada en su propia historia.

Heredar una posición vs. merecer dirigirla
En el complejo y fascinante universo de las empresas familiares, Belloso traza una línea divisoria inquebrantable. «Tú no puedes heredar el manejo de una compañía porque llevas un apellido; sería el peor error», sentencia. Para él, heredar un paquete accionario es un hecho fortuito, pero liderar una organización exige formación, carrera, resiliencia y una combinación de habilidades blandas y duras. «Merecer manejar una compañía es el ABC», afirma.
Ese rigor se traduce en su visión sobre los retos que conlleva liderar un negocio familiar. Lejos de vender una utopía corporativa de paz inalterable, Belloso reconoce que el conflicto es natural y hasta sano. El desafío radica en saber manejar esas diferencias mediante una estructuración impecable, la definición estricta de roles —separando al accionista del ejecutivo y del familiar— y la profesionalización constante. «El familiar debe entender que ahí deben estar los mejores manejando cada posición, y si uno no lo es, hay que buscar a quien sí lo sea».
De Maracaibo para el país: el ADN pujante
En un entorno empresarial donde el peso de la capital suele eclipsar a las provincias, Cobeca ha logrado romper ese estigma. Hoy se sientan en las mesas de toma de decisiones en Caracas y son respetados no sólo por su longevidad, sino por su demostrada capacidad de evolución y adaptación.
Ese respeto nacional no es casualidad; responde a lo que él identifica como un rasgo inherente al empresario zuliano. Belloso describe a sus coterráneos con un «empuje distinto», una fuerza histórica que los ha caracterizado como líderes emprendedores frente a cualquier meta. «El zuliano siempre ha sido un marcador y un referente», reflexiona, destacando esa audacia regional que se niega a rendirse frente a las adversidades económicas o estructurales del país.

La visión de hoy: innovación anclada en valores
Frente a los retos del futuro —marcados por transformaciones aceleradas, levantamientos de capital fugaces y el impacto de la inteligencia artificial—, Belloso tiene claro que la tecnología es inútil sin el factor humano. La verdadera transformación que persigue Cobeca es cultural, un cambio de mindset que debe ser liderado con el ejemplo desde la presidencia.
Si los fundadores de la empresa recorrieran hoy los pasillos de Cobeca, Belloso está seguro de que el mensaje que le dirían sería claro, no perder el norte. Y ese norte se sostiene sobre dos pilares irrenunciables: la honestidad y el compromiso absoluto con toda su cadena de valor. Así, Guillermo Belloso honra el legado de los suyos, no copiando el pasado sino garantizando que el apellido siga siendo sinónimo de futuro.
Publicado en la revista impresa EntreSocios (Edición 180)
