7 formas de cuidar tu sistema nervioso en momentos difíciles
Cuando atravesamos una experiencia que amenaza nuestra sensación de seguridad, el cuerpo cambia: tu sistema nervioso entra en modo supervivencia para protegerte.
Por eso, además de cuidar lo que ocurre afuera, también debemos cuidar lo que está pasando dentro de nosotros. Esto aunque no cambia lo que pasó, si puede cambiar cómo lo atravesamos.
Aquí te comparto algunas formas de acompañarte en este momento y ayudar a tu sistema nervioso a encontrar un poco más calma y centro.
1. Usa las redes con intención.
Mantenerte informado es importante, pero la sobreexposición a noticias e imágenes puede aumentar el estrés y la ansiedad, afectando tu bienestar físico y emocional.
Pregúntate: ¿esto me está ayudando o me está sobrecargando?
Date permiso para hacer pausas. Encontrar un equilibrio entre saber lo que está pasando y cuidar tu salud mental también es una forma de autocuidado.
2. Déjate sostener.
Apóyate en tu red de amigos, familiares, vecinos o cualquier persona con la que te sientas seguro. La conexión con otras personas también puede ser un refugio.
Habla con alguien de confianza, comparte cómo te sientes o simplemente deja que alguien esté contigo y te haga compañía. No siempre necesitamos respuestas, muchas veces saber que no estamos solos ya hace una diferencia.
3. Apóyate en lo cotidiano.
En momentos de incertidumbre, lo cotidiano también puede sostenernos.
Mantener o retomar pequeños hábitos como comer a horas regulares, hidratarte, descansar o cualquier otra acción o actividad sencilla puede devolvernos una sensación de estabilidad y ayudar a que el sistema nervioso encuentre un poco más de seguridad.
No tiene que ser perfecto; empieza con lo que hoy sí es posible.
4. Hazle espacio a lo que sientes.
Puede que hoy sientas miedo, tristeza, rabia, o confusión. A veces, incluso varias emociones conviven al mismo tiempo.
Dale tiempo a tu cuerpo y a tu mente para procesar lo que has vivido. Aunque sea incómodo, también forma parte del camino.
No necesitas comparar tu experiencia con la de nadie. Lo que estás sintiendo merece espacio.
5. Vuelve a tu cuerpo.
El cuerpo sabe cómo empezar a encontrar seguridad, si le damos el espacio para hacerlo.
Empieza con algo sencillo como notar cómo se sienten tus pies en el suelo, sacudir tus manos, estirarte, solo permitir que el cuerpo se mueva como lo necesite.
También puedes apoyarte en la respiración. Prueba respirar lento y profundo, haciendo la exhalación más larga que la inhalación. O utiliza una respiración cuadrada: inhala 4 segundos, sostén 4, exhala 4 y vuelve a sostener 4, repitiendo por varios ciclos.
Esto ayudará a que tu cuerpo encuentre un poco más de calma y puedas responder con más claridad a lo que el momento necesita.
6. Encuentra pequeñas señales de esperanza.
A veces nos cuesta ver que hay gestos que también pueden sostenernos: un vecino que ayuda, una comida compartida, un mensaje preguntando cómo estás o alguien que abre su casa.
Cuando puedas, vuelve por un momento al presente y observa dónde estás, quién está contigo y qué recursos tienes disponibles hoy. Esas pequeñas señales de esperanza también pueden recordarle a tu cuerpo que no todo es amenaza y convertirse en un ancla en medio de la incertidumbre.
7. Busca ayuda profesional.
Si sientes que el miedo, la ansiedad o la sensación de alerta persisten y están afectando tu bienestar o dificultando tu día a día, buscar apoyo profesional puede ayudarte a transitar este momento.
Pedir ayuda, aunque a veces se sienta incómodo, no es una señal de debilidad, sino una señal de valentía y una forma de cuidar de ti.
