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El renacimiento del papel: las raíces que sostienen el futuro

Francisco Picón · 15 jun 2026

El renacimiento del papel: las raíces que sostienen el futuro

En un mundo que se mueve a la velocidad de un scroll infinito, detenerse a pasar una página de papel se ha convertido, curiosamente, en un gesto de vanguardia. Hubo un tiempo en que pensamos que las pantallas reemplazarían por completo la tinta y el papel, pero la realidad nos está contando una historia diferente. Hoy, más que nunca, el regreso a las bibliotecas y el fomento de la lectura física en niños y jóvenes no es un retroceso, sino una evolución necesaria.

La lectura y la escritura a mano son mucho más que “costumbres arcaicas”. Para un niño o un adolescente, enfrentarse a un libro físico es un ejercicio de atención plena. En el papel no hay notificaciones, no hay publicidad invasiva y no hay luz azul que agote la vista. Es un espacio de encuentro privado entre la mente y las ideas.

Necesitamos espacios dignos, estéticos y vibrantes donde los jóvenes no sólo vayan a investigar, sino a ser. La lectura es, en esencia, la herramienta más sofisticada que tenemos para la evolución del ser humano.

El regreso a lo esencial

El reto para las instituciones educativas es enorme, pero la recompensa lo es más. Al devolverle a un adolescente la capacidad de concentrarse en una lectura larga o de perderse en los pasillos de una biblioteca, le estamos devolviendo su propia capacidad de pensar por sí mismo.

No dejemos que el ruido digital opaque el susurro de una página al voltearse. El papel está de vuelta, no para competir con la pantalla, sino para recordarnos quiénes somos y de dónde venimos. El futuro es digital, pero nuestras raíces y nuestra evolución siguen escritas en papel.

Maracaibo: un faro de resistencia literaria

En este contexto de reconexión con lo esencial, nuestra ciudad brilla con una luz particular. Con orgullo, podemos decir que Maracaibo se mantiene como uno de los pocos lugares en Venezuela donde la llama de la lectura no sólo sigue viva, sino que se propaga con fuerza.

Mientras en otros lugares el silencio se apodera de las estanterías, aquí han surgido y se mantienen grupos de lectura, clubes de libros y tertulias que desafían la inmediatez digital. Estos movimientos, impulsados por ciudadanos comprometidos, educadores y apasionados de las letras, demuestran que el zuliano reconoce en el libro un objeto de valor incalculable. Estos grupos son los nuevos guardianes de nuestras raíces, recordándonos que leer en comunidad es una forma de fortalecer nuestra identidad y nuestro tejido social.

Publicado en la revista impresa EntreSocios (Edición 179)

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