Cacaos Pérez Prieto: 70% fe y 30% pasión
Cacao Pérez Prieto es un emprendimiento familiar liderado por Nélida Pérez y sus hijos, Gilberto y Melissa Vargas, quienes transforman el cacao orgánico del Sur del Lago de Maracaibo en chocolate real y puro bajo la técnica “bean to bar” (del grano a la barra). Con fe y constancia, esta familia tachirense ofrece una propuesta de bienestar que rescata el valor de nuestra tierra en cada barra.
En entrevista para EntreSocios, Nélida Pérez nos cuenta acerca de los orígenes del proyecto.

¿Cómo surge Cacao Pérez Prieto?
Nació hace 10 años, pero empezamos con arreglos de frutas. Con la crisis del país, dejé de conseguir chocolates de calidad para mis decoraciones. Me negaba a usar simples golosinas, así que decidí aprender a fabricar mi propio chocolate. Llegué a Maracay, a la escuela Qué Bombón, donde me enseñaron a trabajar el cacao desde el grano hasta la barra. Allí entendí que esto era lo mío. Hoy, junto a mis hijos, convertimos el cacao en bienestar para todos, incluyendo veganos y celíacos.
¿Cómo se dividen las responsabilidades?
Soy la presidenta y mi hijo mayor es el vicepresidente. Estamos creciendo tanto que el trabajo ya nos sobrepasa; son 12 procesos muy minuciosos. Mis hijos han sido pilares mientras estudian, pero nuestra meta inmediata es contratar y capacitar personal para seguir expandiéndonos.

¿Qué diferencia su propuesta del resto?
Nosotros no vendemos golosinas cargadas de grasa y azúcar; vendemos chocolate real. Trabajamos con cacao orgánico del Sur del Lago, sin aditivos químicos, rescatando los antioxidantes y sabores auténticos del grano para ofrecer salud en cada barra.
¿Qué es lo que más disfruta de trabajar con sus hijos?
El intercambio de ideas. Me encanta cuando nos sentamos a catar y ellos descubren notas de sabor que yo no había detectado. Ver su compromiso y saber que ven este proyecto como su propio legado es invaluable para mí.
¿Cuál es la enseñanza principal que desea dejarle a sus hijos?
Quiero que valoren lo nuestro. Mi enseñanza es que en Venezuela tenemos lo mejor y que no hay que envidiar lo de afuera. Deseo que aprendan que con amor por nuestra tierra y constancia se construye algo trascendente.
¿Cómo lucha contra el mito de que el chocolate es dañino?
Educando. El chocolate no es el culpable de los males de salud; lo son los excesos y las grasas trans de la industria. Nosotros demostramos que se puede disfrutar de un placer que, además, nutre el organismo.
¿Cuál fue ese momento donde pudo “hacer magia” con la fe?
En un congreso ganadero no teníamos dinero para los empaques. Orando, recordé que debía usar “lo que tenía en la mano”. Usé páginas de revistas antiguas de agropecuaria para envolver las barras; el estilo fue un éxito total y eso nos catapultó. Empezamos con lo que teníamos, sin esperar al momento perfecto.

¿Cuáles son las metas para este año y cómo se proyectan a futuro?
Queremos consolidar nuestra distribución en más puntos de venta en Maracaibo, San Francisco y Táchira. En cinco años, nos vemos con nuestra propia tienda y planta de procesamiento donde la gente pueda vivir la experiencia completa: realizar catas, asistir a talleres y ver, a través de un cristal, cómo transformamos el grano en chocolate.

¿Qué consejo le daría a un joven con miedo a emprender?
Que no se detenga. El momento ideal es hoy, no cuando tengas todo el presupuesto. Si tienes pasión, sé constante, resiliente y confía en Dios. ¡Para adelante es para allá!
Publicado en la revista impresa EntreSocios (Edición 178)
Fotografías: Elio Ríos
