Jenni Bracho: Medicina, amor propio y herencia
Estilismo de Moda: Miguel Ángel Morales @itsthepersonalshopper
Jenni Bracho es una médico cirujana y especialista en medicina estética quien, a sus 29 años, ejerce su profesión con una entrega total.
Su trayectoria inició en las redes sociales, pero ha evolucionado al comprender que la medicina es la herramienta para potenciar el amor propio y la libertad de sentirse bien con uno mismo, sin depender del “qué dirán”.
En su toma de decisiones, Jenni busca el consejo y analiza diferentes perspectivas, aunque en los negocios no teme arriesgar cuando se trata de innovar. Esta mentalidad le ha permitido liderar la clínica Vital Care, una empresa familiar fundada por sus padres, el doctor Carlos Bracho y Cybel García, pero que ella ha transformado en algo propio. Para Jenni, más que un legado, la clínica es su “bebé”; un proyecto que vio nacer desde los cimientos y que hoy dirige con garra y una convicción propia.
Fuera de la clínica, Jenni encuentra su equilibrio en momentos sencillos, como el tiempo con sus perros, una cena, ir al cine o simplemente descansar en casa junto a su prometido, quien se ha convertido en un pilar fundamental en su vida. Para ella, él es una figura que la aterriza y la impulsa a centrarse en lo que realmente importa, desde su bienestar físico hasta su crecimiento profesional.
Su historia es el reflejo de una mujer que sabe integrar el respeto por sus raíces con la audacia de seguir su propio instinto. Sin duda, Jenni es una mujer que no sólo heredó un legado, sino que tuvo la valentía de reinventarlo siendo ella misma.
-¿Qué te impulsó a exponer tu faceta de maquilladora en redes sociales mientras estudiabas medicina?
Estudiar medicina siempre fue mi objetivo; desde los dos años me disfrazaba de médico. Sin embargo, debido a los paros universitarios y la pandemia, mi carrera se extendió de seis a ocho años.
Como siempre he tenido ese impulso independiente; empecé a vender postres y maquillaje en el colegio. Luego, en un paro de la universidad decidí aprovechar ese tiempo de espera y dije: “¡Ay! Voy a comenzar a maquillarme y a mostrarlo en redes sociales”, con el objetivo de darme a conocer para que, al graduarme, ya tuviera un camino más abierto.
Al ver que este hobby podía ser lucrativo, equilibré mi tiempo entre el trabajo y los estudios; y así fue como tuve mi primer contacto con quienes hoy, más que clientes, son mis pacientes. A pesar de los obstáculos, me gradué con honores Magna Cum Laude, agradecida de que el maquillaje no solo fuera un escape creativo, sino el espacio donde obtuve mi primer contacto con el público.
-¿En qué momento descubres que tu verdadera vocación es la medicina estética?
Me gradué como médico cirujano especializada en medicina estética. En mi caso, la vocación siempre estuvo marcada por la influencia de mi papá, también cirujano especialista en medicina estética, a quien acompañaba a sus consultas desde que era muy pequeña. Mientras él llevaba su maletín de médico, yo llevaba el mío de juguete, queriendo imitar todo lo que él hacía con los pacientes. En esos momentos supe que mi lugar estaba allí, siguiendo sus pasos. Sin embargo, me gusta estar en constante formación, consciente de que este es apenas el inicio de mi camino profesional.

-¿Sientes que tu labor actual es la evolución del maquillaje, pero con resultados permanentes?
Sí, 100 por ciento. Creo que en ambos mundos, tanto como maquilladora como ahora siendo médico estético, el objetivo es el mismo: resaltar los rasgos positivos y favorecedores de cada persona. Para mí, lo mejor de todo mi trabajo es ver la reacción de mis pacientes cuando se miran al espejo y dicen “¡wow!, soy yo”, pero en una versión mejorada”.
-Al graduarte, ¿cómo viviste el paso de ser “la hija del doctor” a ser la colega de tu papá?
Ver el orgullo de mis padres al verme graduada y ejerciendo ha sido increíble. Mi papá siempre valoró mi criterio, incluso antes de graduarme, consultándome casos para hacerme sentir parte del equipo. Aunque gestioné la parte administrativa de la clínica desde el año 2020, fue el año pasado, en 2025, cuando comencé a ejercer formalmente. Ahora, me llena de felicidad que, más que su hija, me vea como su colega.
-¿Qué sientes que heredaste de él y qué sello personal le estás imprimiendo hoy a la clínica?
Heredé de mi papá lo maniático que es con la perfección; en nuestro ámbito, eso es una virtud. Él siempre busca que todo sea impecable y que el paciente se sienta bien, y yo comparto esa visión. Ahora, mi aporte es revolucionar la clínica, tratando de estar siempre a la vanguardia para que seamos los primeros en ofrecer lo último en tendencias. Ese es mi sello: ir un paso más allá.
– ¿Qué significa representar la generación del relevo de tu papá?
Es una responsabilidad que asumo con respeto. Aunque a veces me asusta seguir los pasos de médicos con tanta experiencia, mi intención no es desplazarlos, sino aprovechar sus conocimientos para crecer y honrar lo que construyeron. Mi papá es mi inspiración en lo profesional, pero este camino también es gracias a mi mamá; ella es una mujer luchadora y visionaria, quien puso su alma y su pasión en este proyecto llamado Vital Care.

-¿Qué es lo que te motiva cada día a seguir adelante?
Simplemente, me apasiona lo que hago. Siento que tengo la vara muy alta porque admiro profundamente a mis padres; somos una familia que viene desde abajo y todo lo que tenemos hoy se construyó a base de esfuerzo, generación tras generación. No busco superarlos, pero sí aprovechar todo ese camino que mi papá y mi mamá han creado para seguir avanzando. También me motiva muchísimo mi equipo y la satisfacción de mis pacientes.
¿Qué piensas del amor propio en relación a tu profesión como médico cirujano especializada en medicina estética?
Soy fiel defensora de los procedimientos estéticos; mientras te ayuden a sentirte mejor frente al espejo, valen totalmente la pena. Sin embargo, desde mi experiencia, considero que, a veces podemos refugiarnos en el maquillaje o la ropa como si fueran una máscara, pero el verdadero amor propio comienza al asegurarnos de que nuestro cuerpo, “nuestro templo”, esté realmente sano.
-¿De qué manera el haber sido paciente transformó la forma en la que hoy atiendes a los tuyos?
Hoy no solo atiendo como profesional, sino desde mi propia experiencia. Esa convicción es la que guía mi ética en Vital, cada procedimiento y producto nuevo que llega a nuestra clínica lo pruebo primero en mí misma, asegurándoles que estarán en las mejores manos.
– Si pudieras decirle algo a esa joven que empezó en redes, ¿Qué le dirías sobre la mujer en la que se convirtió?
Le diría que confíe en ella, porque al final de todo y sin importar el qué dirán valdrá la pena. Al ser tan perfeccionista, siento que aún me falta mucho; no es que sea inconforme, pero sé que puedo llegar a más. A veces, con el día a día, se me olvida todo el camino que he recorrido, pero cuando me detengo a mirar hacia atrás me doy cuenta de lo que he logrado y me digo a mí misma “lo estás haciendo bien, Jenni, lo estás haciendo muy bien”.

La visión del Dr. Carlos Bracho
En un momento muy especial de la entrevista, nos acompañó el Dr. Carlos Bracho. Como padre, nos habló desde el corazón sobre lo que significa ver el crecimiento de Jenni, regalándonos una mirada llena de orgullo y admiración.
-¿Qué sintió al saber que Jenni seguiría sus pasos en la medicina?
Siento un gran orgullo al ver que mi hija mayor continúa con el legado que su mamá y yo hemos construido en Vital Care. Jenni le ha aportado una frescura necesaria a la corporación, haciéndome entender que no podemos quedarnos atrás. Admiro que ella está pendiente de cada detalle para que todo funcione con orden. Se ha vuelto mi apoyo incondicional y, hoy en día, Jenni se ha convertido incluso en una guía para mi vida.
Publicado en la revista impresa EntreSocios Edición 178
Fotografías: Will Quast @willquast · Estilismo y Maquillaje: Arianne Beauty @arianneebeauty
