A un metro de la moda
Cuando trabajamos con el mundo de la moda y estilismo, empezamos a ver en el aeropuerto imágenes increíbles de cómo la gente se viste cada vez más cómoda al viajar.
Recuerdo hace tiempo cómo las personas iban muy producidas y trajeadas para tomar un vuelo y según el destino veías atuendos que identificaba el lugar a donde se dirigían (si era de estación cálida o fría).
Al llegar a un nuevo país, la mezcolanza de culturas te abre la mente sobre el carácter y la actitud al vestir. Es un verdadero desfile de moda con mezclas de temporadas, etnias y estilos. Cada quien le da un enfoque único a su atuendo, maquillaje, cabello, carteras y zapatos.
La determinación y la proyección del estado de ánimo traspasan la cámara. Incluso tras unas gafas espectaculares que ocultan miradas cansadas o dormidas, sientes una profunda empatía por lo proyectado. Muchas veces me pregunto: ¿vale la pena todo este desgaste por dinero? El libre albedrío y lo que significa la calidad de vida para cada quien es un aprendizaje constante.
De Madrid me dirijo a Barcelona para trabajar en la nueva edición de moda de EntreSocios, en colaboración con nuestro amigo Alberto Cundancín y los hermanos Peñaranda. Será un reencuentro tras muchos años sin vernos, manteniendo esa simbiosis de amor por venir del mismo país y ciudad. Suena a cliché, pero aquí ratifico que parece que el tiempo no pasara. Nuestro gentilicio es maravilloso y va en el ADN; estoy más que seguro de que el mejor traje es la educación, la actitud y el desenvolvimiento ante cualquier situación.

Llegar a Europa, levantarte por la mañana y tomar la línea con más paradas en el metro de cualquier ciudad del mundo te inspira: ¡es la mejor pasarela del planeta! Sin prosecco ni tapeo; sólo las responsabilidades de cada quien y personas “sembradas” al teléfono… Es la imagen más cotidiana de una gran ciudad.
Pero la actitud va ante todo. Combinaciones de todas las temporadas se juntan, tu cerebro explota como palomitas de maíz (cotufas) y te conectas con ese niño dormido que de pronto despierta. Empiezas a imaginar combinaciones y outfits; como una computadora, eliges prendas y complementos, armando las piezas que combinarías según tu personalidad. Lo visualizas y el viaje se vuelve entretenido. Luego, al bajar, si tu plan es ir de compras, ya vas con una idea clara de lo que quieres proyectar al vestir.

Publicado en la revista impresa EntreSocios Edición 179
Fotografías: Lourdes Peñaranda y Alfred Scandon. · Modelo: Héctor Peñaranda. · Diseños: Alberto Cundancín.
